El verano de Boston Celtics

La franquicia

Una vez pasó todo, esto era la marcha de , se conoció que el base lo tenía decidido desde marzo, por lo que se entiende que en los dispusieron de tiempo para obrar en consecuencia. Tras dos Finales del Este seguidas en 2017 y 2018, con un Irving sano se esperaba que el exjugador de los Cavs liderara a los de TD Garden hasta el mismo escenario en 2019. Pero nada de eso sucedió. El esperanzador 4-0 con el que abrieron los playoffs ante los Pacers se chocó de bruces con las semifinales del Este y unos Bucks que les tumbaron. En un vestuario del que se dijo no había gran ambiente, o al menos que existía una rara atmósfera, se inició rápidamente la tan temida para algunos off season. Era el momento de reaccionar a lo inevitable, la marcha de un Irving a la que luego se unió la quizá menos esperada salida de Al Horford. Y Boston se movió.

Movimientos

Calidad y cantidad. Suplir la marcha de una estrella como Irving con la llegada de otra como es un buen golpe de efecto. Incluso aunque en el camino y para cuadrar la operación todo se tuviera que hacer con Sign-And- Trade y desprenderse de Terry Rozier. Daños colaterales, o ni eso, porque el propio Rozier parecía demandar un papel de protagonista que ahora encontrará en Charlotte.

También se marchó Al Horford, y a Philadelphia, otro daño en la línea de flotación bostoniana que trataron de suplir con la firma de . No es lo mismo, ya, pero los reflejos estuvieron ahí y consiguieron una buena pieza de mercado como es el turco. Además, para completar la pintura, Vincent Poirier, quien declaró tras su fichaje por los Celtics que en Boston le querían ya para los playoffs pero que no deseaba dejar tirado al Baskonia.

Las dos primeras rondas del Draft de 2019, Romeo Langford y Grant Williams, la segunda ronda de esa misma edición y sumada desde Philadelphia, Carsen Edwards, las adquisiciones de Javonte Green o de Tacko Fall, que deberá pelear por un puesto final en el roster, así como las renovaciones de Daniel Theis o de Brad Wanamaker para la segunda unidad, completan el trabajo estival de Boston, con 16 jugadores con contrato estándar ahora mismo en la plantilla. Toca hacer un descarte, que presumiblemente estará entre Green y Fall.

Fichajes frustrados

Renovaciones frustradas, diríamos. Aunque el hecho de que al menos una de ellas se conociera desde marzo, como es la de Iriving, quizá aplacó el golpe y dejó campo de acción. La salida del director de juego y de Horford supone que dos pilares recientes de los Celtics digan adiós. En la NBA es muy díficil triunfar de manera constante pero da la sensación de que al menos los Celtics de 2017 y sobre todo los de 2018 deberían haber jugado unas Finales de la NBA.

Plantilla

Bases: Kemba Walker, Marcus Smart, Brad Wanamaker, Tremont Wanters (contrato dual).

Escoltas: Jaylen Brown, Carsen Edwards, MAx Strus (contrato dual).

Aleros: Gordon Hayward, Jayson Tatum, Grant Williams, Romeo Langford, Javonte Green.

Ala-Pívots: Daniel Theis, Semi Ojeleye.

Pívots: Enes Kanter, Vincent Poirier, Robert Williams, Tacko Fall.

Directiva y cuerpo técnico

Siempre se ha valorado muy bien el trabajo de al frente de las oficinas de los Celtics, aunque no crezca la hierba a su paso. Entiende que esto son negocios y aparca los sentimentalismos. Lo hizo con Isaiah Thomas, al que puso en Cleveland tras la mejor temporada de su vida, lo hizo con Aron Baynes, enviado a Phoenix la noche del Dtaft de 2019 a pesar de haberle dicho que ejerciera su opción de jugador, que en Boston tenía sitio.

Más allá de eso, Ainge no ha terminado de completar el camino arrancado con el traspaso de Thomas a los Cavaliers, por el que recibió principalmente a Kyrie Irving. Es como un proyecto a medio camino, donde tampoco ayudó la terrible lesión de Gordon Hayward nada más arrancar la 2017-18. Por todo, no cuajó definitivamente un proyecto que no obstante estuvo a un partido de llegar a las Finales de la NBA (4-3 en las Finales del Este 2018). Se cruzó LeBron James, ya saben.

Brad Stevens, por su parte, genio de la pizarra, vuelve a empezar con buena parte del núcleo reciente de su plantilla cambiado. Asumió que en la 2018-19 había fallado en su trabajo. Ahora tiene buenos mimbres para que Boston siga honrando a su historia legendaria.

Objetivos

Si Kemba Walker es el de Charlotte, y no hay razones para pensar lo contrario, hay mucho ganado de partida. El nativo de New York tiene las bases y las capacidades para liderar una franquicia de tal envergadura como son los Celtics. Walker anotador, dirigido por Stevens en la banda, y rodeado de un buen plantel que no olvidemos tiene a Hayward, a Marcus Smart, a Jayson Tatum o a Jaylen Brown, da para pensar en objetivos bastantes altos. ¿Cuánto de alto? Todo lo lejos que puedan llegar en playoffs. Esta vez, no entrar en las Finales del Este no debería verse necesariamente como un fracaso. Sí una decepción.

(Fotografía de portada: Tim Bradbury/Getty Images)


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