Enes Kanter se gana el contrato

El chico del contrato máximo. El vituperado pívot ya antes de su llegada, de los cuatro años y 70 millones de dólares. Parecía difícil que pudiera superar el estrecho filtro con el que iba a ser evaluado debido a su alto contrato; pero parece, por lo que informa el periódico local The Oklahoman, que en opinión de su equipo, ha superado la prueba.

Los Oklahoma City fueron apeados cuando ya acariciaban sus primeras Finales desde 2012, pero los tenían otros planes y la ventaja del 3-1 no bastó. En esa eliminatoria, no obstante, el peso de Enes Kanter fue limitado. Poca confianza, pocos minutos. Durante el resto de la temporada, sin embargo, ha rendido a un alto nivel.

El turco ha partido desde el banquillo toda la campaña. Algo extraño a priori tratándose del tercer jugador mejor pagado de la franquicia tras Westbrook y Durant. Estaba obligado a demostrar su valía, por ende, como 6º hombre y líder absoluto de la segunda unidad.

Progresando en todo

Abrió la temporada en su debut frente a San Antonio Spurs: 24 minutos en los que anotó 15 puntos y se hizo con 16 rebotes (ocho más que cualquiera en ese partido). Además su equipo ganó, y él se desenvolvió a sus anchas en la pintura tejana —una superioridad que se hizo extensible a su cruce en Playoffs—.

Su producción estadística se ha mantenido firme toda la campaña: 12,7 puntos y 8,1 rebotes en 21 minutos. Además, se halla en esa estrecha habitación de sólo 18 jugadores que ha participado en los 82 partidos de regular season. Ha esquivado satisfactoriamente las lesiones. Y en esos 82 choques ha logrado 24 dobles-dobles; la mejor cifra de un jugador reserva desde 1992.

Si hiciésemos extensible su aportación a 36 minutos, sus números serían de 21,7 puntos y 13,7 rebotes, es decir, sería el 3º y 5º mejor pívot en esas dos categorías respectivamente. A ello hay que sumar una actuación estelar de 33 puntos y 20 rebotes; el primer 30/20 en la historia de los Thunder y algo que no se veía en la liga desde hacía siete años.

Y por si fuera poco le queda toda la carrera por delante. “¿Qué edad tiene, 23, 24?”, decía su compañero . “Es una locura, se está encaminando al doble-doble” —24 años tiene el center, por cierto—.

Incluso en su talón de Aquiles

Pero claro, todo jugador tiene su laguna, y la de Kanter tiene fama de ocupar varias millas a la redonda. La defensa, en su caso, para casi todo aficionado hasta su llegada desde Utah, inexistente. No sólo ha sido una cuestión de impresiones, sino que los datos siempre lo han dejado en muy mal lugar. Las estadísticas hablaban de que atacar por su frente era una auténtica mina de puntos. Pero la cosa, paulatinamente, parece que aquí también va cambiando.

Este año aún sigue acumulando déficit. Con él en pista, sus rivales anotan 106,5 puntos por cada 100 posesiones. Sin su presencia, se quedan en 100,4.

No obstante, desde mediados de marzo se empezó a notar e incluso a apreciar por parte de sus compañeros cierto cambio. Cierta evolución y comprensión del juego por parte de este jugador al que le sienta muy raro el bigote. Durante una gira del equipo por la Costa Este en la que los Thunder terminaron invictos, recibió los elogios en rueda de prensa de los dos pesos pesados de su vestuario, Russ y KD. Tapones, anticipación en pick & rolls, defensas más que aceptables al poste… un compromiso atrás hasta entonces insólito.

Por supuesto aún le falta constancia. Si en marzo estuvo centrado, en abril hizo aguas ante James Harden, quien explotó su zona de influencia mediante pase y continuación, pero aún así siguió observándose las mejoras en su colocación en pista y el encuadre de los bloqueos. “Todavía hay situaciones en las que debe mejorar cosas, pero cuando se las corregí las aplicó”, amplió el veteranísimo (38 años) Mohammed.

En sus primeros Playoffs, no ha hecho sino afianzar y mejorar su números: 17,9 puntos y 9,4 capturas. Aún así sigue partiendo con desventaja a la hora de guardar la ropa respecto a y , dos bestias en esta faceta, y ante los Warriors lo pagó. Su limitado desplazamiento lateral le hicieron mascar banquillo excepto cuando Steve Kerr sacaba a Anderson Varajao o Marreese Speights,y entonces le llegaba su escueto turno.

Pero Kanter, en unas declaraciones maduras, lo aceptó. “Los Playoffs me enseñaron; si estás persiguiendo un campeonato, has de dejar tu ego a un lado. Has de pensar: ‘Bien, esto no es un deporte individual. Esto es un deporte de equipo'”.

Por lo demostrado (tercero en las votaciones a ‘Mejor sexto hombre del año’) y por toda la evolución pendiente por delante, podría emitirse el siguiente veredicto: “Primer año, superado y aprobado”.


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