España, entre las favoritas por derecho propio: triunfo ante Serbia

era una de las (máximas) favoritas antes de este partido y sigue siéndolo después de caer en él; uno no suspende el examen de lengua por dejarse un par de tildes por el camino.

Para lo que sí ha servido este difícil careo, no obstante, es para confirmar que ya está aquí. Que tras un inicio de torneo timorato (vicio rescatado de citas anteriores), después de un par de bostezos y estirarse hasta de los lóbulos de las orejas, ha despertado para asestar el tan ansiado golpe sobre la mesa que no pocos dudaban si estaba en condición de dar: hay selección sin Pau, Navarro, Calderón, Ibaka, Reyes y el Chacho. Hay relevo generacional.

Y comenzó el encuentro como tenía que comenzar considerando la entidad del oponente: escarpado rozando la verticalidad. Los balcánicos, tras cinco o seis acciones exitosas de los nuestros, sacaron su calidad a espuertas y empezaron a ver aro con tremenda facilidad, con –en Sacramento tirando de cubo y fregona– haciendo de lo difícil un juego de Play-Doh.

Sasha Djordjevic reservó a Bjélica para liderar su segunda unidad, y Scariolo hizo lo propio con Claver, dando entrada con preferencia en la rotación a Willy Hernangómez para formar pareja inusitada de big men en la pintura. Todo respondía a una estrategia prediseñada, y funcionó a la perfección, manteniendo magníficamente a raya a Jokic en un pareo de centímetros y recurriendo, a partir de ahí, al small ball en función de la predominancia de quintetos.

Un paso al frente

, y, sobre todo, un imponente , lideraron un arreón defensivo cuando peor lo estábamos pasando en el ecuador del primer cuarto para contagiar, ya para el resto del choque, a todo el equipo. Y con el encuentro nuevamente bajo control atrás… empezamos a creérnoslo adelante.

Tres ases y un seis de bastos…

Jokic terminó desesperado (cabreo justificado por una falta clara no pitada… si bien no así la ternura léxica de a continuación –que los árbitros no necesitaron ni entender para saber que la película hablaba de ellos y sus antepasados– .. que concluía en una técnica y se añadía a una antideportiva cometida en la primera mitad) y expulsado mediado el tercer cuarto, fruto también de ver que su magia no fluía y que la desventaja empezaba a flirtear con la veintena.

No se rindieron los serbios, dignos e inagotables, con un Vasilje Micic insistente y un Bogdanovic (26 puntos y 36 de valoración) descomunal, pero España supo mantener la cabeza lo suficientemente fría como para manejar un colchón que no volvió a bajar de los nueve puntos, muy en parte gracias (además de un tono sacrificado y coral) a un Ricky Rubio en estado de gracia (19 tantos), un Marc Gasol que fue de menos a más y un, lo repetimos, Claver omnipresente que terminó con 24 de valoración (el mejor de España).

“Creo que sigue en el camino de encontrar al fin un equilibrio entre dirigir al equipo, asistir y anotar. En mi opinión está cerca de alcanzar su máximo nivel. Sus mejores años están por venir”. Scariolo describiendo a su base titular, Ricky.

Polonia y Argentina

Así pues, tras un triunfo (81-69) que silencia cualquier voz ante un posible paso de puntillas de la selección por este Mundial y todavía con el cartel de invictos, cierra España la fase de grupos con la confianza reforzada, para dar inicio los cruces a cara o cruz y sin opción a vendetta.

Cuartos de final ante Polonia; el premio (no hay rival fácil, pero sí menos temible) de ganar en el día de hoy. A Serbia, consecuencia de la derrota, le tocará enfrentarse –en lo que, sin lugar a dudas, será el gran duelo de la próxima eliminatoria– a Argentina.

(Fotografía de portada de Wang He/Getty Images)


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