Estados Unidos despide a una generación inolvidable

Despertó la bestia. En un partido que sirvió para darle el último adiós a una de las generaciones más únicas del baloncesto internacional. Tras un inicio bastante titubeante, Estados Unidos reaccionó a lo grande para anular la resistencia argentina y clasificarse con contundencia para semifinales, donde reeditará las dos únicas finales olímpicas contra España. De la mano de unos dominantes , y , el Team USA acabó imponiéndose por un inapelable 105-78.



Para Argentina, el partido era mucho más que una eliminatoria. Era la posible despedida de un grupo de jugadores que marcaron una era en el país y en el deporte. Era la última vez que , , y iban a coincidir en un partido oficial. Pero, durante seis minutos mágicos, Argentina pareció en disposición de emular una de las grandes gestas del baloncesto olímpico, cuando eliminaron a Estados Unidos en las semifinales de Atenas 2004.

De la mano de un imparable , Argentina aprovechó las constantes debilidades defensivas del equipo entrenado por Mike Krzyzewski, que hizo un infructuoso cambio en su cinco inicial colocando en el poste a DeAndre Jordan en lugar de DeMarcus Cousins. Su fracaso fue estrepitoso, recibiendo un parcial inicial de 9-19 que hacía disparar las alarmas en el banquillo estadounidense. Solo tras un tiempo muerto y tras recuperar a Cousins, Estados Unidos recuperó el ritmo, y lo hizo de una forma inédita en este torneo.

Kevin Durant recuperó su instinto asesino, con 7 triples y varias jugadas de antología, mientras que Cousins abusaba de un frágil juego interior argentino donde Luis Scola se veía constantemente superado. Las rotaciones castigaron a Argentina, con un banquillo mucho más limitado, y el esfuerzo defensivo de jugadores como Paul George, y hizo el resto. Del 9-19 inicial se pasó pronto a un 36-21. Es decir un parcial de 27-2 que dejó el partido roto.

Argentina peleó, pero ni Campazzo recuperó la magia inicial, ni Estados Unidos permitió que ninguno de los veteranos jugara más cómodo de la cuenta. El trío formado por Ginóbili, Scola y Nocioni fueron lo más peligroso de su selección en el resto del partido, pero incluso con una defensa rival más relajada, el ataque estadounidense fue inapelable, navegando hasta el final a un triunfo claro que ya no corrió peligro. Los últimos minutos acabaron siendo de homenaje a la Generación Dorada. Sergio Hernández, seleccionador argentino, puso por última vez juntos a su trío mágico, con el renacido Carlos Delfino, para que la entregada afición, mayoritariamente argentina, le diera la última despedida.

Para Manu Ginóbili y Andrés Nocioni fue su último partido con Argentina, mientras que Luis Scola dejó claro que quiere volver a liderar a este equipo. La nueva camada de talento, representada en jugadores del talento de Facu Campazzo, Patricio Garino y Nico Laprovíttola, tiene capacidad aún para representar a su selección de forma digna, pero nunca será lo mismo. La Generación Dorada, tras cambiar el baloncesto internacional para siempre, dio su última lección en Río de Janeiro.

Con 27 puntos (7/9 en triples), 7 rebotes y 6 asistencias en 28 minutos, Kevin Durant fue el verdugo final de Argentina, ayudado por los 17 puntos y 8 rebotes de Paul George, y los 15 puntos de DeMarcus Cousins, dando a Estados Unidos una victoria clara que necesitaban tras el sufrimiento de otros partidos. Por el lado argentino, Luis Scola fue el máximo anotador con 15 puntos y 10 rebotes, con Facu Campazzo aportando 13 puntos, 9 asistencias y 4 robos. Por su parte, en su despedida con la selección, Manu Ginóbili aportó 14 puntos y 7 asistencias y Andrés Nocioni 12 puntos y 5 rebotes.