Finales NBA: Toronto vuelve a ganar en Oakland y se coloca a las puertas del primer anillo de su historia

Es como si a los se les hubiera venido la vida encima de repente. Como si por algún sumidero del vetusto Oracle Arena se hubiera escapado la fuerza de un plantel que hace un mes caminaba hacia el tercer anillo seguido. Es como si todo lo que por lógica creíamos que iba a ocurrir, ahora fuese imposible. Pero esto es baloncesto, esto es la NBA y los están a una sola victoria del primer anillo de su historia.

Han vuelto a ganar en Oakland, han puesto el 3-1 en la serie y tienen el lunes la oportunidad de su vida. Tras el 92-105 de este viernes, Toronto dispone de tres bolas de partido para ganar su primer campeonato, que también sería el primero de siempre en la NBA para una franquicia canadiense.

Remontada igual a la que tienen que hacer los Warriors solo se ha visto una vez en unas , con ellos de tristes protagonistas. En 2016 los Cavaliers de LeBron James estaban en la misma situación y ganaron el anillo 4-3 a Golden State. Un poco antes, en las del Oeste de 2016, esos mismos Warriors superaron un 3-1 contra OKC. Conocen, pues, la materia. Nadie puede y debe dar por fallecidos a los campeones, que al menos defenderán corona hasta el lunes, pero incluso volviendo Kevin Durant a la acción, la cosa está muy cuesta arriba. Por el 3-1 y por las sensaciones que dejaron los últimos minutos del Game 4. Es como si de alguna manera los Warriors se hubieran rendido.

Inicio potente

Motivados por un público ejemplar durante los 48 minutos, el que puede haber sido el último partido de los Warriors en el Oracle Arena arrancó bien para los de Steve Kerr. Con el mismo quinteto del Game 2, el único que ha ganado Golden State hasta el momento en las Finales, y dentro de él con el regreso de Klay Thompson a la formación, los Warriors salieron con la quinta marcha. Pero, primera señal de alarma escondida tras el buen comienzo de Thompson: Stephen Curry estaba agotado del esfuerzo del miércoles. Toronto, mientras tanto, paseaba por el desacierto propio y el terror en el triple con la solvencia aportada por , quien si ganan el anillo los Raptors será MVP de las Finales. La Garra firmó 14 de los 17 puntos de los de Ontario en el primer cuarto, que se cerró con ventaja para los locales (25-17).

Objetivo meridianamente cumplido para los Raptors, que habían sobrevivido al clásico empuje local que en todo deporte experimenta el que equipo que tiene más que perder. Poco a poco la formación entera de los Raptors, cada uno a su estilo y a su nivel, fue entrando en materia. Quizá lo sabían, lo intuían los visitantes, que la noche iba de desgastar. Largos asaltos donde lo mejor no solo era llegar de pie a partir de la segunda mitad del combate, sino sano. Thompson seguía tirando de los Warriors, 14 puntos al descanso, los mismos que Leonard. Pero los Raptors, que además de al efecto Thompson habían sobrevivido al efecto Kevon Looney, estaban donde querían al término de la primera mitad (46-42).

Leonard sale a matar

Decíamos de Looney, quien pasó de descartado en las Finales a reaparecer solo dos partidos después. Jugó muy bien si se tiene en cuenta su dolencia en la costilla y fue un factor anímico que sostuvo a los Warriors. Pero Looney, 10 puntos y 6 rebotes, se fue desplomando como el resto de sus compañeros. Sería injusto explicar todo por las lesiones, porque eso menoscabaría el mérito de los Raptors. Y tienen mucho. Falta Kevin Durant, de acuerdo, pero los Warriors han tenido un duelo de semifinales del Oeste y todas las Finales para aprender a vivir sin él. Y no han sabido y no han podido. En el tercer partido estaban en cuadro, sí, y es obvio que hay debilidad física, pero también hay que poner mucho foco en Toronto, en sus virtudes, en saber aprovechar la oportunidad y en reconocer que  stá recogiendo la cosecha de meses de trabajo. Para empezar, la labor de traer a Leonard, quien demostró que es el mejor jugador de las Finales. Sin cojera, más cómodo sobre el parqué que en duelos anteriores, hizo 36 puntos y 12 rebotes. Buenas estadísticas como en los compromisos previos, pero mejor trabajo, mejores decisiones, mejores ejecuciones. Por ejemplo, el parcial de 0-6 que le endosó a Golden State nada más empezar el tercer cuarto y que dejó por detrás a los Warriors (46-48). Empezaba el final para los de Kerr.

El vigor defensivo de la primera mitad, que tapó las numerosas pérdidas de balón, se había esfumado. ¿Cuestión mental? El deporte es sensaciones muchas veces. Y Toronto tenía las buenas de su lado, mientras que los Warriors barruntaban las malas, en carne y hueso de Serge Ibaka, quien en el mejor partido de su vida, por escenario, firmó 20 puntos casi perfectos, 75% de acierto en tiros de campo y una jugada de un tapón y un triple posterior que desarboló al rival. Antes, sobre la bocina, Marc Gasol había conectado otro doloroso y triple. Y después de ellos, Kawhi Leonard había masacrado a los Warriors. En total, 17 puntos para Kawhi en este tercer parcial, saldado con un tanteo de 21-37 para Toronto.

Los Warriors, fritos

Sin reacción. El 67-79 con el que se cerró el cuarto les había noqueado. No hubo revuelta, ni nada parecido. Toronto siguió controlando el partido, los nervios y la gloria que se asoma en una esquina del Scotiabank Arena. La impotencia de los Warriors era la del campeón que caía y caía. No está muerto, pero ya juega sin red.

En Toronto, mientras, sueñan con la oportunidad de su vida. Disponen de tres opciones. Pero quieren que sea este lunes ya, en su hogar. Han sido mejores y han sabido jugar y entender a su rival para hacerle daño. Nick Nurse merece mucho crédito. Igual que sus Raptors y que al trayectoria de estos Warriors, contra las cuerdas y muy próximos a ceder una cetro que hace mes pintaba a suyo y nada más que suyo. La vida nunca es lo que parece. Y en estas Finales tenemos un nuevo ejemplo de ello. No descartemos nada. Por si acaso.

(Fotografía de portada: Ezra Shaw/Getty Images)


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