El futuro de los Wolves dio la talla ante los Kings


Liberados de presión, pues nada se juegan ya —olvidémonos del milagro de Playoffs en Sacramento— pero también ajenos al tanking, Kings y Timberwolves nos dejaron anoche un partido intenso con una connotación previa; la ausencia de DeMarcus Cousins. Con esta salvedad, se vio ganas de gustar en el Target Center de Minnesota.

El choque comenzó siendo un auténtico duelo de bases, en el que tanto Ricky Rubio como Rajon Rondo se desataron como los líderes del juego de sus equipos, tanto en el reparto del juego como en su agresividad hacia el aro. Luego, poco a poco, los demás se fueron uniendo a la fiesta. De hecho, Rubio comenzó con un par de canastas y a partir de ahí se dedicó a asisitir; terminó con 7 puntos 12 asistencias y 3 robos. Por su parte, Rondo, impropio en él, llegó con la muñeca fina y caliente. El mejor de su equipo sin duda y a un soplo del triple-doble con 25 puntos, 12 asistencias y 8 rebotes, con un carro de 10/16 en tiros de campo.

Con la pintura ajena a la ley de su jugador franquicia, surgieron todos los demás chicos de George Karl para aportar. Kosta Koufos finalizó con 15 puntos y 15 rebotes, Marco Belinelli aportó 14 tantos y Casspi y Collison 12 cada uno. Rudy Gay, cegado de cara al aro (4/15) se quedó en 11 puntos.

Un quinteto sembrado

Ayer los T-Wolves no se caracterizaron precisamente, y una vez más, por la aportación de su banquillo. En parte porque su segunda unidad no termina de saber a qué juega —mucha guerra por su cuenta individual— y en parte porque Sam Mitchell se olvida que tiene a su disposición al mejor jugador europeo de la temporada pasada, y mientras Bjelica juega cuatro minutos por encuentro, Gregg Smith se alza hasta los diez.

Dicho esto, sin banquillo, el protagonismo corrió a cuenta de los titulares. ¡Y de qué manera! Con el español en modo altruista, los demás se dedicaron a anotar y a anotar. El —me la juego— rookie del año, Karl-Anthony Towns, fue el máximo anotador del encuentro con 26 puntos, 11 rebotes y 4 tapones. Le siguió el otro número 1 del draft, Andrew Wiggins, con 23 tantos y dos mates para la galería. Zach LaVine, que su dudosa selección de tiro la compensa con una muñeca de escándalo, anotó otros 23, y Gorgui Dieng sumó 16 puntos y 12 rebotes.

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Los locales vencieron 113-104 y poco más que decir excepto que por momentos parecían los Spurs circulando el balón. “Estoy muy contento por nosotros”, decía Towns al término del choque. “Hicimos un buen trabajo, no sólo moviendo la pelota, sino también siendo agresivos física y mentalmente”.

En Sacramento hay talento, pero con demasiados remos, demasiados galeotes, exceso de autonomía y demasiada franja de edad. Y Karl no da con la tecla si es que la tecla a pulsar existe. En los Wolves comienza a verse un equipo. Aún quedan muchas millas por delante, pero la dirección de sus remeros es la misma y la cadencia, perfecta.


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