Un gran Andrew Wiggins corta el buen momento de los Lakers

Los recibieron a los cargados de bajas. El equipo entrenado por tuvo importantes bajas por lesión en sus alas, quedándose sin un titular como por molestias en su rodilla derecha y sin jugadores que hubieran tenido minutos extra en su ausencia como y . Pese a ello, Minnesota celebró la victoria por 125-99 gracias a uno de los aleros que le quedaron sanos: .

Gran Wiggins

El jugador canadiense terminó con 47 puntos en el mejor partido de su carrera, igualando la cuarta máxima anotación de la historia de la franquicia y siendo el jugador más joven que alcanzaba esta cifra desde Brandon Jennings en 2009.  Hasta en 22 ocasiones (anotando 17), Wiggins fue a la línea de tiros libres. Su imán para atraer faltas fue frustrante para unos Lakers que no salieron nada contentos del arbitraje en el Target Center.

Los Timberwolves, además, encontraron a un que aprovechó a la perfección su primera titularidad en la NBA, reemplazando a Zach LaVine. El jugador serbio firmó su mejor anotación en la liga con 24 puntos y 8 rebotes, compensando el 7/22 en tiros de que, no obstante, anotó canastas claves en la segunda mitad, terminando con 22 puntos y 12 rebotes.

Duelo de jóvenes proyectos

Gracias a ello, el partido terminó con una clara ventaja de 26 puntos para Minnesota, una diferencia que empezó a tomar forma desde mediados del primer cuarto. Andrew Wiggins y Ricky Rubio (10 puntos, 9 de ellos en el primer cuarto, y 10 asistencias) se encargaban de abrir un hueco ante unos Lakers cuyo quinteto inicial está sufriendo más de la cuenta en los comienzos de partido.

El cansancio acumulado del equipo angelino, cerrando con back-to-back una gira de tres partidos a domicilio, se notó en buena parte del duelo. Fueron sus suplentes, especialmente Lou Williams (17 puntos) y (14), los que sostuvieron a los Lakers, destacando también un Brandon Ingram que alcanzaba la decena de puntos por segundo partido consecutivo.

Final sin emoción

Al descanso, con Andrew Wiggins ya en 25 puntos (más que el quinteto inicial de los Lakers al completo), Minnesota dominaba por un rotundo 67-46. Los Lakers reaccionaron, más con corazón que con piernas, en el tercer cuarto, pero las energías se acabaron pronto y su frustración en defensa intentando sin éxito evitar faltas hizo el resto, dejando finalmente vía libre a los Timberwolves para llevarse una victoria necesaria para no descolgarse más de la cuenta en la lucha por unos Playoffs que se les escapan desde el lejano 2004.


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