No tenía suficiente Tyrese Haliburton por dejar una temporada en blanco por culpa de su rotura de Aquiles en un séptimo partido de las finales. Las desgracias cuando llegan, lo hacen de golpe. Y es que el base de los Indiana Pacers se presentó ayer en el Gainbridge Fieldhouse de Indianapolis para agradecer a los aficionados y enviar un mensaje de esperanza.
A Tyrese se le vio algo entrado en kilos. Raro sabiendo que hace poco que ha regresado a los entrenamientos en 5 contra 5 con contacto y debería de estar en el punto álgido de su recuperación para terminar de ponerse a punto. Hoy ha desvelado al culpable de esa suma de kilos en la báscula, un herpes zóster que le afectó especialmente al rostro. Esta afección se trata básicamente de una erupción cutánea dada por la reaparición del virus de la varicela.
Haliburton ha contado hoy en rueda de prensa que llegó a perder parte de la ceja y que las primeras dosis de medicación (muy abundante) no funcionaron según lo esperado. Lo que le hizo ganar peso. El jugador aún lidia con los efectos del virus y asegura acumular dos meses con neuralgia (dolor nervioso).
(Fotografía de portada Trevor Ruszkowski-Imagn Images)





