Hasta qué punto ha mejorado Lonzo Ball su tiro este verano


Una cosecha inaugural de 30,5 por ciento en lanzamientos triples y otra segunda de 32,9, en sus dos primeras temporadas en la NBA, le forzaron a hacer clic. Lonzo Ball se machacó este pasado verano con intención de remodelar su mecánica y productividad en los lanzamientos de larga distancia.

Quizá nunca llegue al arte orfebre de Kyle Korver o Klay Thompson en cuanto a mecánica y automatismos, sin embargo Lonzo ha evolucionado su praxis a la hora de sacar la metralleta.

“He estado trabajando en esto todo el verano, tan pronto como pude estar de vuelta en la pista (acabó la temporada pasada lesionado en el tobillo), tratando de hacerlo lo mejor posible”, podía compartir el propio Lonzo ball sobre su período extraescolar, en declaraciones recogidas por USA Today.

“Ha trabajado muchísimo. Creo que Lonzo está tirando mejor. Y le dije que la parte más importante de esto es la confianza y la consistencia”, podía añadir Alvin Gentry, su técnico en los New Orleans Pelicans.

A tenor de los informes que cuelgan los Pelicans en los últimos días, la mejora de Lonzo, tanto en mecánica como en desarrollo y resultado final, es profunda.

Corregir sus vicios

Cuando recibe y toca levantarse, el balón ya no se escora tanto hacia la izquierda, como cuando llegó a la NBA y ejercía una técnica algo extraviada, en 2017. Lonzo ha conseguido centralizar la coreografía y con eso mejorar la calidad de su mecánica y de sus lanzamientos. Sus horas le ha costado al hombre.

“Si haces una cosa una y otra vez, podrás acabar siendo bueno en eso”, alega el propio Lonzo Ball, descubriendo la de tiempo que habrá tenido que permanecer en verano con la catapulta en el taller.

“Se puede ser un gran golfista sin necesidad de tener el swing de Tiger Woods. Lo más importante es que tire de manera consistente en el mismo sentido, y eso es en lo que ha estado trabajando”, añadía Gentry.

Sí que habrá mejorado Lonzo Ball sus artes de tirador que hasta se atreve a batirse en duelo con un doctor honoris causa como J.J. Redick.

Su mecánica de tiro ha evolucionado de manera “gradual”, como el propio Ball admite, corrigiendo aquello en lo que erraba y echando una cantidad ingente de horas para moverse en el marco teórico apropiado.

Como muestra de su reciente regreso desde el reverso tenebroso, nueve lanzamientos desde la esquina conectados con éxito.

Dueño de su destino

Además de haber empezado a validar su licencia en el arte de disparar, Lonzo Ball también ha despertado en otra materia troncal: ser dueño de su destino. “Ahora controlo yo todo. Nadie puede decirme lo que hacer. Es mi vida, mi carrera. Yo tomo todas las decisiones”, podía compartir hace unos días Ball, en el podcast de Adrian Wojnarowski, en clara alusión a los hilos que ya no maneja a su padre, LaVar.

Ya nunca será aquel joven monigote protegido por el bocazas más grande de los últimos tiempos. El porvenir para Lonzo Ball no podría estar aclarándose más si de veras mejora su tiro y también pone en su sitio al espécimen con el que le tocó convivir. Cada vez se viene un jugador más cocinado, más completo.

(Fotografía de portada: Chris Graythen/Getty Images)


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