Damian Lillard le da nueva vida a los Blazers

40 puntos (con 8 triples), 10 asistencias, 5 rebotes… Los Blazers necesitaban un partido superlativo de su estrella para mantener sus opciones en la serie ante Golden State, aún sin el lesionado Stephen Curry, y lo encontraron. Pero no fue el único. La buena actuación de secundarios como (23 puntos con solo un tiro fallado), (22 puntos) o (8 puntos, 10 rebotes y 2 tapones desde el banquillo) fue señal de la excelencia necesaria para derrotar a los , 120-108.

Golden State no acostumbra a perder (los Blazers se convirtieron en el único equipo capaz de derrotarle dos veces en esta temporada). Y mucho menos acostumbra a malgastar exhibiciones individuales como las de (37 puntos, con 8 triples, 9 rebotes y 8 asistencias) o (35 puntos). Pero aún más extraño fue ver al vigente campeón salir cabizbajo de un partido jugado a ritmo frenético y sin tiempo para organizar defensas. Todo ello ocurrió anoche.

Pelea de anotadores

Desde el principio quedó clara la vocación alegre y ofensiva de ambos equipos. Por segunda vez en esta eliminatoria, Klay Thompson anotó 18 puntos en el primer cuarto, buscando desmoralizar a Portland desde el principio y romper sus esperanzas, pese a tener a Stephen Curry vestido de calle. Pero Portland aguantó el golpe mucho mejor que en el Game 1. Damian Lillard se echó al equipo a la espalda y encontró a un perfecto aliado en Al-Farouq Aminu, una de las gratas sorpresas de Portland en la segunda mitad de temporada.

Entre los dos anotaron 25 puntos en el segundo cuarto, remontando el partido y aprovechando la floja pegada del banquillo de Golden State. El técnico de Portland, Terry Stotts, arriesgó manteniendo a Lillard, McCollum y Aminu durante más de 40 minutos en el partido, y la estrategia funcionó en este duelo, especialmente ante unos Warriors que aún carecen de la ansiedad para quemar más energías de las necesarias. Un brutal parcial de 36-18 dio a los Blazers una ventaja al descanso que nunca llegaría a perder.

Insuficiente exhibición de Green

La fortaleza de Portland fue ejemplar, hasta tal punto que hizo inútil la desatada segunda mitad de Draymond Green. Jugando fundamentalmente de pívot en defensa durante la segunda mitad, Green llegó a meter 7 triples (de 8 intentos) tras el descanso y 28 de sus 37 puntos, récord de carrera en la NBA. Pero fue insuficiente. Al contrario que en el segundo partido de la serie, Portland fue capaz de mantener con solvencia su colchón de puntos en los minutos finales, con un Lillard estelar que acabaría llegando a los 40 puntos.

Este duelo fue la confirmación de que Portland es capaz de plantar cara desatando su arsenal ofensivo, eso sí, a costa de cargar a de minutos a sus mejores jugadores. Desde el banquillo de los Warriors, Steve Kerr tendrá ahora la misión de contrarrestar esta estrategia sin desgastar a su equipo aún a medio camino de su único objetivo. Crear estas dudas, poner presión para la vuelta de Stephen Curry y, sobretodo, poner el 2-1 en la eliminatoria eran los principales objetivos de los Blazers en este Game 3. Lo lograron con creces.