Hornacek confirma que Joakim Noah no regresará a los Knicks

Nada ha cambiado tras el parón del All-Star. Antes del fin de semana de Los Angeles, estaba fuera de las disciplina de los ; después, también. Los caminos del pívot y de New York se deberán separar obligatoriamente. Así lo ha confirmado su entrenador, . “Está listo para irse y quizá tenga una oportunidad en otro lugar. Es el final para nosotros”, apuntó en el entrenador de los Knicks ayer martes, a ESPN, en la primera sesión de entrenamiento después del All-Star.

El suceso de enero

El mes pasado, durante un entrenamiento, y según fuentes estadounidenses, Jeff Hornacek llegó a empujar a Noah, lo que supuso el fin de los fines. El francés ya había tenido asperezas serias con su preparador un día antes, con voces incluidas durante la que iba a ser su última aparición oficial con los Knicks. El pasado 23 de enero, en el duelo contra los Warriors, Noah apenas jugó cuatro minutos, dentro de esa dinámica de aparecer poco y poco tiempo, y le hizo ver su descontento a Hornacek vociferándole. Luego, en el entrenamiento de horas después, la tensión subió hasta el punto de que Hornacek lo habría empujado y varios jugadores tuvieron que meterse para separarlos, apunta Adrian Wojnarowski.

Desde entonces, Noah no es parte de equipo. En un primer momento se quiso hacer creer que estaba fuera por motivos personales, pero poco a poco se fue conociendo la verdad. Por entonces, al menos de manera pública, no se descartó que Noah regresara a la disciplina, una posibilidad completamente inasumible a día de hoy.

Un contrato prohibitivo

Noah llegó a los Knicks en el verano de 2016. Firmó por cuatro temporadas y un total de 72 millones de dólares, todos completamente garantizados. Su primera campaña en la Gran Manzana fue discreta y terminó con una sanción de varios partidos por consumo de sustancias prohibidas. Sanción que se prorrogó hasta el comienzo de la 2017-18. Cuando Noah ya estaba listo para jugar, vio cómo no entraba en los planes del cuerpo técnico de New York.

Al galo le quedan dos años con los Knicks, a razón de 18,5 millones de dólares para la 2018-19 y de 19,2 para la 2019-20. Las opciones para solucionar su futuro son la de cortarle directamente y acogerse a la Stretch Provision o la de un buy out, aunque Noah, en este último extremo, se encuentra reticente a perdonar ni un centavo a los Knicks.

Con el buy out, Noah quedaría libre para incorporarse a otro plantel, firmar por la cantidad que quisiera y quizá podría hacerlo ya este curso si gestiona su marcha de New York en los próximos días. Así, debería quedar libre antes del 1 de marzo si desea jugar para un equipo que vaya a estar en los playoffs.

Con la Stretch Provision cobraría íntegramente los salarios de la 2018-19 y de la 2019-20, repartidos en los próximos cinco cursos. Esta fórmula no evita que el equipo que lo despide se ahorre dinero, pero sí que el pago de su contrato se pueda dividir en más temporadas, con el consiguiente alivio para la masa salarial. De esta forma, si Noah fuera despedido mediante este mecanismo, los 37,5 millones de las dos próximas campañas serían repartidos en cinco, a razón de 7,5 millones cada una. Para este 2017-18 los cheques de Noah deberían ser pagados como un miembro más de la plantilla ya que no fue despedido antes del 1 de septiembre, pero para la siguiente se repartirían en esos 7,5 anuales, ya que la Stretch Provision recoge el número de años pendientes, lo multiplica por dos y le añade un curso extra. En el caso del todavía jugador de los Knicks, serían cinco temporadas: 2 (2018-19 y 2019-20) + 2 (el doble) +1 (extra).

Noah,quien cumplirá 33 años el próximo 25 de febrero, ha jugado solamente esta temporada siete partidos con los Knicks, además de uno en la G League, con números testimoniales de 1,7 puntos, 2,0 rebotes y 0,6 asistencias. Cobra este año 17,7 millones. Una ruina.