Indiana no se rinde de ninguna manera; fuerza el séptimo partido de la serie

91 – 77 (3-3)

Game 7. Ésa era la palabra más repetida en la boca y en la cabeza de todos los presentes en el Bankers Life Fieldhouse tras acabar el partido entre ambos equipos. Si había otra más mínima duda del potencial de los Pacers, esta pasada madrugada ha terminado por disiparse de manera indeleble.

anotó 28 puntos, 8 rebotes y 5 asistencias; volvió a hacer gala de su excelso dominio de la pintura, más aún si cabe sin el sancionado Chris Andersen, y se fue hasta los 24 tantos y 11 rebotes; mientras que George Hill alcanzó los 16 puntos y 6 asistencias, siendo el cuarto jugador de su equipo en llegar a los dobles dígitos en anotación. Después de ganar su primer título de División desde el año 2004, los Pacers están a una sola victoria de avanzar a las Finales de la NBA por segunda vez en la historia de la franquicia, cuando perdieron ante los Lakers por 4-2 en el 2000.

“Hemos llegado demasiado lejos como para no jugar”, señalaba David West, quien consiguió 11 puntos – se recuperó del 0 de 7 en tiros durante la primera parte – y 14 rebotes, y jugó todo el encuentro con los efectos de una infección respiratoria. “No me siento muy bien ahora mismo, aunque esta victoria ayuda. Estoy seguro de que estaré mejor mañana y voy a estar listo para el lunes”.

La defensa de Indiana funcionó. Durante la primera parte primó la igualdad en el marcador, con alternancias constantes en el liderazgo que impendía definir de manera clara quién dominaba el partido. Fue tras la reanudación cuando la cosa empezó a cambiar. Los de Frank Vogel acabaron superando 53-33 en rebotes a Miami, con un 44-22 en la pintura y dejándoles en un 36,1% en tiros. Es el peor porcentaje que han cosechado en toda la temporada, ya fuera regular o postemporada. Es más, es el peor porcentaje en la era del “Big Three” desde el 15 de mayo de 2002 en el Game 2 de las Semifinales del Este también ante los Pacers (34,6%).

fue quien tiró de nuevo del carro de Miami, alcanzando los 29 tantos, 7 rebotes y 6 asistencias. Sin embargo, jugadores que se antojan imprescindibles para el rendimiento del equipo no aparecieron, como es el caso de Chris Bosh y de Dwyane Wade. Entre los dos, sólo sumaron 15 tantos, lo que supone su peor aportación conjunta en un partido desde que juegan juntos.

Fue una dominación total de los Pacers en el tercer cuarto. Hicimos muchos disparos y fallos algunos muy muy fáciles”, decía LeBron al término del encuentro. Para Erik Spoelstra, el partido incluso se resumía en algo más sencillo: “Simplemente, ellos nos ganaron de lleno en todas las facetas del juego”.

Los Pacers, que tiene una marca de 4-1 en sus enfrentamientos con los Heat en Indiana, deben viajar ahora al AmericanAirlines Arena para jugar el séptimo encuentro de la serie la madrugada del lunes al martes. Tras éste, ya no habrá más partidos, y los Spurs conocerán al fin al que será su rival en las Finales de la NBA.

Estadísticas obtenidas de ESPN Stats, Elias Sports Bureau, Basketball Reference y NBA.com





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