Jamal Murray mantiene a los Nuggets con vida


El octavo y último puesto del Oeste que da acceso en playoffs sigue en juego. Los Nuggets se agarraron a sus opciones de superar a Portland tras sacar un meritorio triunfo por 122-106 frente a New Orleans. El canadiense Jamal Murray tuvo que firmar el mejor partido de su carrera para superar a unos Pelicans ya eliminados y sin el tocado DeMarcus Cousins, pero que dieron pelea hasta la explosión anotadora del novato.

El peligro de Davis


Murray, titular en el puesto de base ante la baja por lesión de Jameer Nelson, acabó con 30 puntos, incluyendo un 10/14 en tiros de campo, 5 asistencias y 2 robos. Números no alcanzados por ningún novato de Denver desde Mahmoud Abdul-Rauf (entonces conocido como Chris Jackson) en 1990-91. De forma particular, su segunda mitad sacó de apuros a los Nuggets, permitiéndoles irse a dormir aguantando sus opciones de sobrevivir más allá del fin de la temporada regular.

Antes del descanso, eso sí, los Pelicans no lo pusieron fácil. Anthony Davis, de nuevo líder indiscutible del ataque de New Orleans con DeMarcus Cousins con molestias en el tendón de Aquiles, intentaba aguar la fiesta de los Nuggets. Davis anotó 17 de sus 25 puntos en la primera mitad, impidiendo relajación alguna a un equipo local rápido a veces demasiado precipitados en su toma de decisiones sin la mano experta de Jameer Nelson en la dirección.

Talento joven y decisivo


Tras el descanso, pero, el núcleo en el que los Nuggets deberían basar su futuro explotó. Jamal Murray estuvo colosal entrando a canasta, mientras Nikola Jokic (23 puntos y 12 rebotes) y Gary Harris (20 puntos y 9 asistencias) confirmaban su espléndido final de temporada. New Orleans se atascaba, mientras su entrenador Alvin Gentry decidía retirar antes de tiempo a Anthony Davis para evitar riesgo de lesiones y dar más recorrido a su banquillo.

Dependiendo de Jordan Crawford o Alexis Ajinca, los Pelicans no pudieron seguir el ritmo de los jóvenes Nuggets, totalmente motivados ante la opción, aún lejana, de entrar en playoffs. Para ello, tendrán que ganar al menos dos partidos más que Portland en los tres partidos que les quedan. Pese a estar solo un triunfo abajo, un hipotético empate clasificaría a los Blazers por dominar la serie directa. Algo difícil, especialmente con Portland jugando sus últimos compromisos en casa, pero no imposible para Denver.


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