James Borrego quiero que los Hornets sean un equipo “generoso”

Ante el aparente estancamiento de su proyecto, los optaron este verano por renovar su banquillo. Steve Clifford fue sustituido por James Borrego después de cinco temporadas al frente del equipo, permitiendo al técnico de Albuquerque asumir por fin la dirección de una plantilla desde el inicio del curso. No será una primera experiencia sencilla, pues Kemba Walker, estrella del equipo, acaba contrato el próximo verano, y lo que ocurra en estos meses puede ser decisivo de cara al futuro inmediato de la franquicia.

No obstante, Borrego parece tener claro qué aspectos mejorar para lograr buenos resultados: “El espíritu del equipo es ser generosos. Hacer siempre lo correcto y confiar en que el siguiente jugador también hará lo correcto” contó a Rick Bonnell, periodista del Charlotte Observer. “Es la esencia de la franquicia. Si le pido a un jugador que cambie de posición o que salga desde el banquillo espero que lo haga y que lo haga bien, y de igual forma espero que cuando un jugador reciba el balón tome una decisión rápida, ya sea pasar, penetrar o tirar. Eso nos hará más difíciles de defender”.

No es sorprendente que Borrego apueste por esta idea, pues ha sido asistente de Gregg Popovich en los Spurs durante 10 temporadas en dos periodos diferentes (de 2003 a 2010 y de 2015 a 2018). Los de San Antonio, especialmente antes de la explosión de Kawhi Leonard como superestrella, se caracterizaron durante muchos años por un juego basado en  movimiento rápido de balón, sistema que parece haber influenciado al nuevo técnico de Charlotte. Veremos si es capaz de hacer que los Hornets se acerquen a aquel nivel de excelencia en la circulación.

Un equipo poco pasador

No será un cambio sencillo, ya que los de Charlotte finalizaron la temporada pasada siendo el quinto equipo que menos pases realizó. La facilidad de Kemba Walker para anotar es una virtud inmensa, pero el equipo muchas veces acababa siendo extremadamente dependiente del base en ataque y el movimiento de balón brillaba por su ausencia. Una mayor circulación de balón haría de los de Carolina del Norte no solo un equipo más coral y menos dependiente de un solo jugador, sino también más imprevisible, especialmente en partidos apretados.