John Stockton: “La primera vez que me perdí un partido tuve que contener las lágrimas”


Lo situemos un puesto más arriba o uno más abajo en nuestro ranking personal, en lo que sí coincidiremos todos es en situar a John Stockton como uno de los mejores bases de todos los tiempos.

Si bien nunca pudo alzarse con el campeonato tras convertirse en la enésima víctima de los Chicago Bulls de Michael Jordan, el historial de Stockton es prácticamente impoluto, coronado este con dos distinciones inalcanzables hasta el momento: líder histórico en asistencias (15.806) y en robos (3.265) en la NBA.

Su gran socio durante casi dos décadas, Karl Malone, le permitió nutrir su arca de pases de canasta mediante el arte del pick-and-roll. No obstante, para hallar el pilar fundamental de su éxito hay que profundizar en sus capacidades físicas y su gran perdurabilidad.

En sus 19 temporadas en la NBA, todas ellas con la camiseta de los Utah Jazz, Stockton tan solo se perdió 22 partidos. 18 de ellos coincidieron con el arranque del curso 1997-98 debido a una lesión de rodilla. Los otros cuatro, en la temporada 1989-90. En las 17 campañas restantes firmó un pleno de 82 apariciones en 82 partidos posibles (salvo en el lockout de la 1998-99).

El propio Stockton fue preguntado sobre ello en el último episodio del podcast DNP-CD Sports. El base señaló el gran trabajo del equipo médico de los Utah Jazz y destacó la figura de Craig Muller, por aquel entonces quiropráctico del equipo, quien le ayudó a trabajar su cuerpo, afrontar debidamente los procesos de recuperación, equilibrar las cargas de trabajo y ampliar sus propios límites.

Como no podía ser de otra manera, uno de los periodistas comparó la longevidad de Stockton con la actual tendencia en la NBA a la gestión de los minutos y ofrecer partidos de descanso, ampliamente conocido por todos como load management. Si bien el ex-jugador no se quiso mojar y afirmó que “cada persona tiene su punto de vista”, él mismo reconoció que solo quería salir a la cancha y ganar. “No sé cómo lo ven ahora los jugadores. Para mí jugar un partido de la NBA era un privilegio. La primera vez que me perdí un partido tuve que contener las lágrimas. Mi brazo tenía que estar colgando para que no jugase”, afirmó Stockton, entre risas.

Cada época responde a su propio contexto y la visión que se tenía entonces de las cosas. Comparar o equiparar jugadores de unas y otras, con estilos y exigencias distintas, siempre es complicado. Pero sí es digno de mención esa competitividad y la filosofía de afrontar cada encuentro como un premio, aún sabiendo que era uno de los mejores point-guard de siempre. “Están fuera de mi control esos debates. Pero sí, me gustaría ser recordado como alguien que jugó bien al baloncesto”, añadió.

(Fotografía de portada de Craig Barritt/Getty Images


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