La figura de Kevin Durant es una de las más interesantes sobre las que posarse en los últimos 20 o 30 años de baloncesto. En la pista, uno de los anotadores más mortíferos y completos que han existido. Fuera de ello, hijo y víctima del sobrestímulo constante en una era de pantallas y redes sociales. Pero también uno de esos individuos para los que el baloncesto es alfa y omega.
A menudo se hacen chistes sobre su soltería ya rozando los 40. Algo que seguramente tenga que ver con lo absorto que está en el juego. Hasta parecer que es su único impulso vital. Por eso no extraña que, viendo su retirada cada vez más cerca, tenga claro que va a ser un infierno decirle adiós a todo eso que le construye como persona.
«He aceptado que nunca seré capaz de rellenar ese vacío. Ni siquiera lo llamaría vacío», cuenta en una charla a cargo de su propia productora a raíz de superar a Michael Jordan en la tabla de anotadores históricos. «Lo que me llena son las pequeñas cosas. La camaradería, la hermandad, la gente que he conocido, interactuar con aficionados de todo el mundo. Es la mejor parte».
«Podré seguir jugando, ir a un pabellón y tirar y tener una rutina centrada en el baloncesto cuando termine de jugar. Pero no será lo mismo». Es incluso manida la idea de que el deportista muere dos veces. Siendo la primera el día que cuelga las zapatillas. En otros casos uno puede fantasear con lo que la vida le tiene preparada a tal o cual jugador. Y en los últimos años Durant ha metido cabeza en varios negocios que tocan el baloncesto de forma tangencial. A pesar de ello, cuesta mucho imaginárselo fuera de ese contexto que le ha rodeado durante las dos últimas décadas.
«Es lo que me mueve. Lo que me despierta cada mañana. La rutina, el amor por el juego. El juego siempre va a estar ahí. Pero la familia NBA, el ecosistema. Lo voy a echar de menos», continúa. «Los medios, aficionados, los trabajadores del equipo. Hay muy buena gente en el negocio».
El ¿mentor? Kevin Durant
Sorprendentemente, Durant regala unas últimas palabras que lo alejan de la melancolía sobrevenida. «Todas esas memorias son parte de ti y van a estar ahí cada vez que quieras volver. Siempre puedes volver a ver a tus amigos. No siento que vaya a haber un abismo del juego para mí. Puede que mi siguiente fase sea enseñar. Estoy recopilando mucha información sobre el juego, así que puedo ayudar a las futuras generaciones».
Ya podemos ver los titulares del futuro que ahora vemos con Hakeem Olajuwon, Tracy McGrady y tantas otras leyendas que, no contentos con lo brindado durante su vida deportiva, han ayudado a construir a las camadas venideras. ‘X trabaja con Kevin Durant en su rancho en Washington DC’
(Fotografía de portada de Erik Williams-Imagn Images)





