Kevin Durant regresa un año y medio después


Fue sin público, en pretemporada, en diciembre… pero qué más da. Un año y medio después de ver ese latigazo que ponía en jaque su tendón de Aquiles, Kevin Durant volvía a una cancha de baloncesto para debutar con Brooklyn Nets y recordarnos –por si a alguien se le había olvidado– el enorme jugador que es.

Fueron 24 minutos en pista para 15 puntos, 3 rebotes, 3 asistencias y 2 tapones. Los números estuvieron bien, pero más importante es que se le vio realmente cómodo. Empezó con un mate para despejar cualquier duda sobre su físico. Continuó con una canasta con el rival encima, y es que cuando KD se levanta no necesita ni generarse espacio. Y en defensa… qué decir; sus dos primeras acciones provocaron sendos tiros que ni tocaron el aro, y eso que apenas hizo más que levantar los brazos –¡qué grande es!–.

“Estaba ansioso, nervioso… Visualicé este momento durante tanto tiempo: nueve, diez meses pensando en cómo sería la vuelta y en esta nueva fase de mi carrera. Fue complicado especialmente una vez que el COVID nos golpeó, ya que no veía un futuro exacto ni cuando iba a empezar la temporada. Pasar por todo eso me ha hecho más sólido”, explicó al concluir su debut con los neoyorquinos.

Aún estamos en una etapa preliminar. Aún tenemos en mente aquella jugada en la que se derrumbó en las Finales de 2019. Pero el simple hecho de verle jugar y comprobar que se mueve como toda la vida, es un disfrute en sí mismo. Y no está solo, ni mucho menos. Los de anoche fueron sus primeros minutos con la camiseta de Brooklyn e igualmente los primeros en los que compartía pista con Kyrie Irving.

Si Durant dejó buenas sensaciones, el base All-Star no de anduvo a la zaga. 18 puntos en 17 minutos casi sin fallos en el tiro y logrando algunas canastas que serían utópicas para casi cualquier otro jugador de la Liga. Con Washington como acompañante de lujo, la pareja Durant-Irving apenas necesitó un suspiro para demostrar que pueden ser una de las sensaciones de la temporada 2020-21. Se miraron, se entendieron y dejaron claro que defenderles juntos sobre el parqué será una tarea de enorme dificultad para cualquier rival.

KD admite que se sintió bien sobre la pista, pero de igual modo entiende que esto no ha sido más que un primer paso. Su objetivo es volver a jugar con el mejor en el momento más determinante de la temporada: los playoffs.

“Se sintió genial, ya sabes, volver a la rutina, volver a la cancha y sentirme como un jugador. No creo que jugase muy bien. Sentí que tuve algunos momentos buenos. Es bueno volver al flujo de las cosas, y definitivamente me da algo de confianza. Es un buen paso, y estoy tratando de aprovecharlo. Quiero jugar al más alto nivel de baloncesto con la mayor intensidad, y eso no ocurre en la pretemporada. Quiero jugar a un nivel de élite al final de la temporada, los playoffs. Ahí es cuando quiero jugar mi mejor baloncesto, así que estoy trabajando hacia ese punto”.

El resultado final del partido, aunque sea quizás algo secundario, también les favoreció. Un 119-114 cerró una noche en la que la ilusión brilló de negro en Brooklyn. Porque no son dos de los mejores jugadores de la NBA, son dos de los mejores acompañados de Spencer Dinwiddie, Joe Harris, Caris LeVert, DeAndre Jordan, Taurean Prince o Jarrett Allen. Mimbres hay para pelear ante cualquiera.

(Fotografía de Sarah Stier/Getty Images)


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