Kuzma, sobre haber sido ofrecido como moneda de cambio: “No podía ni entrar en redes sociales”

El joven jugador relató sus sensaciones tras ser uno de los nombres ofrecidos en la negociación por Anthony Davis

“Si estás en conversaciones de traspaso, es algo bueno, eso significa que alguien se está interesando por ti”.

Es difícil encajar mejor el golpe de que tu propia franquicia esté divagando en torno a la idea de traspasarte. enfocaba de modo tan ocurrente que su nombre estuviera relacionado en todas las informaciones que decían, a mediados y finales de enero, que los iban a ir con todo a por Anthony Davis y que él mismo sería parte del paquete que pensaba ofrecer Magic Johnson.

Su enfoque resultaba envidiable pero no por ello desacertado en cierta manera; Kuzma es una estrella emergente de la NBA, juega para una organización legendaria en la que su jefe es el histórico Magic Johnson y le mentorea Kobe Bryant, y además su crecimiento profesional está superando las expectativas que él mismo había generado en su etapa de educación superior.

Kuzma vivía un sueño en los Lakers y un puñado de rumores no iban a derribar su confianza y la satisfacción por la posición en la que se ha podido colocar.

Así que no, algunos rumores todavía no confirmados de que su equipo quería una nueva estrella no iban a perturbarle, no iban a pinchar su burbuja.

Hasta el 28 de enero, fecha en la que Anthony Davis solicitó, de manera expresa, su salida de los New Orleans Pelicans. Ahí cambió todo, empezando Kuzma a experimentar, tras solo año y medio de rodaje profesional, cómo su figura iba a aparecer en las lonjas de todo el país como muy posible (después no posible sino confirmada) moneda de cambio.

Ese fue y ha sido el momento más duro en la carrera del emergente Kuzma, tal como ha podido relatar el jugador al en un reportaje para el portal Sports Illustrated.

Sus sensaciones

En los días siguientes al anuncio de Davis, a los Lakers solo les faltó ofrecer a Magic Johnson y la estatua a Jerry West como parte del canje que no pudieron cerrar con New Orleans. Fueron a degüello con cada propuesta, incluyendo en sus ofertas de traspaso a todo el núcleo joven de su actual nómina. Aun a sabiendas de que mermaría la química de su actual plantel, los Lakers fueron con todo a por el traspaso de Davis confiando en una solución feliz para ellos. No lo consiguieron cerrar y el panorama, una vez consumido el período de traspasos, era ciertamente desalentador, como pudo reconocer Kuzma.

Dos días después del deadline, el ánimo de Kyle respecto a ver su nombre en cada texto que repasaba las negociaciones por Davis había descendido; ya no existía el optimismo inicial.

Sus palabras relatan las sensaciones y percepción de un joven (23 años) cuando es protagonista de una de las partes menos vistosas de la liga y su negocio para un jugador.

“Fue complicado. No puedes evadirte de estas cosas. No puedes ni mirar el teléfono sin que alguien te mande un mensaje sobre ello. No puedes entrar en el social media. Sentía que todo el equipo estaba muy tenso”.

Comunicación en los Lakers

Parece que la comunicación en las tripas de los Lakers por aquellos días quedó gravemente lesionada. Todos nos acordamos del célebre disparo fotográfico que cazó a LeBron James totalmente orillado del resto de sus compañeros en el banquillo púrpura y oro. Ciertamente, en aquellos días tensos la relación de puertas para dentro en los Lakers no fue la que sueña un entrenador modelo.

La comunicación entre unas partes y otras, directamente, también era mínima, continuaba Kuzma, incluyendo el trato diario con LeBron James. Y todo se complicaba más si cabe cuando tocaba jugar delante de miles de personas, en cualquier partido, con el ‘run run’ y mofa general de que tu equipo habría dado una mano para que hubieras podido marcharte de allí.

“Todo el mundo estaba gritándote cosas; la gente olvida que también somos personas, que todo el mundo tiene sentimientos. Los fans piensan que solo somos parte de este circo, que estamos aquí para entretenerles. Lo entiendo, yo también entro en el social media y me río a veces pero la gente olvida que se está riendo de personas humanas”, pudo añadir Kyle Kuzma.

Su testimonio es síntoma y síntesis de su latente precocidad. Tuvo que resultar impensable para los jóvenes jugadores de los Lakers, para Kuzma pasar, solo en unos meses, de ser el diamante en bruto de Los Angeles a tener colgado el cartel de liquidación en pleno rostro. Sentimiento complicado de gestionar para un jugador profesional, mucho más si acaba de llegar a la liga y su mente está aún en formación. Y también el daño es mayor si tus propios jefes están admitiendo que les faltó tiempo para ofrecerte en cada oferta de traspaso por Davis.

Como resultado, la química en los Lakers, por muchas charlas que diera después Magic Johnson, está todavía por recuperarse. Por mucho que LeBron quiera activar “el modo playoffs.

Futuro de Kuzma

El papel de Kyle Kuzma en el porvenir de una franquicia como los Lakers está todavía por imprimirse. Podría ser uno de los grandes ídolos del Staples en el próximo lustro o también formar parte de un traspaso dentro de solo unos meses para hacer carrera en otra parte.

Lo que resulta evidente es que el porvenir de Kuzma, sea en el equipo que tenga que ser, es más que menos brillante. Sus 19,1 puntos de promedio en su segundo año en la NBA avalan una de las carreras que menor aspecto tenía antes del Draft del 2018 (fue elegido en la posición 27) pero que mejor pigmentación ha adquirido en la competición.

(Fotografía de portada: Sean M. Haffey/Getty Images)


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