Kyrie Irving y por qué la pérdida de su abuelo fue importante para irse de los Celtics

“En términos de ser un líder en aquel ambiente, fracasé”, pudo añadir el nuevo base de Brooklyn

Justo hace un año, cuando la temporada 2018-19 empezaba a perder los ruedines, aseguró a los fans congregados en el TD Garden que renovaría sus votos con la causa verde y pilotaría la nave durante los siguientes años. Boston tenía nuevo ídolo, una joven superestrella sobre la que apoyar las ansias de volver a alcanzar un campeonato (el último en 2008). Ocho meses después, todo se había ido a pique y Kyrie tenía demasiado claro que quería salir de los ; casi ni escucharía la oferta de renovación que emitiera Danny Ainge. ¿Qué había ocurrido para romper su palabra pública de una manera tan decidida?

Como el propio Irving ha podido detallar más tarde, la pérdida de su abuelo, unida a la sucia marcha de los Celtics la temporada pasada, estropeó su continuidad en Massachusetts.

“Después de que él muriera (su abuelo), el baloncesto era lo último que yo tenía en la cabeza. Se me notaba eso en la cara durante todo el año. No me permitió acercarme mucho a nadie durante esa instancia, y realmente era algo que me molestaba. No tomé los pasos necesarios para ir a terapia, ayuda o algo así, con algo tan importante como que un ser cercano muriera. Nunca había lidiado con algo como eso”, confesaba Irving en declaraciones recogidas para USA Today.

“Así que a lo largo del año, empezó a quedar más y más claro para mí que mi relación con la vida familiar tenía mucha más prioridad que la relación con la organización o con cualquiera”, podía añadir Irving, sobre su decisión de romper la relación entablada con Boston.

Por eso quería volver cerca de casa, lo máximo posible de aquel Nueva York que le había visto crecer y convertirse en jugador de baloncesto de camino a Duke y la NCAA.

“Fracasé”

Kyrie Irving no niega su ingente porción de culpa en la caída del castillo de naipes en Boston. Todo salió mal, empezando por él, que admite además no haber liderado al equipo como debió.

“Según fue pasando la temporada, todo se hizo más duro y muchas batallas a las que creía me podía enfrentar, del ambiente del equipo, simplemente no estaba preparado para ellas. Fallé a esos chicos en el sentido de no darles todo lo que podía durante esa temporada, especialmente con la buena cantidad de piezas que teníamos. Mis relaciones personales con ellos eran geniales, pero en términos de ser un líder en aquel ambiente, fracasé”, añadía el nuevo jugador de los Brooklyn .

Nada mala penitencia para un talento y un cerebro como Irving, tipo bastante poco dado a las disculpas o bajadas de pantalones en público.

“Para mí, es solo un enorme aprendizaje y experiencia para parar un poco y tener conciencia de que soy humano en todo esto”, finiquitaba Kyrie Irving.

No resta parte de culpa en su papel de portar el brazalete de los Boston Celtics. Ni se excusa de lo sucedido. Irving solo da las razones por las que quedarse en territorio verde dejó de ser una prioridad para él. Y, también, se le oye algo más maduro que la temporada pasada, por qué no decirlo.

(Fotografía de portada: Emilee Chinn/Getty Images)


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