La clase obrera de los Warriors silencia a Cleveland

Las Finales NBA son el mejor escaparate para las grandes estrellas de la liga. Muchos legados se construyen en el evento más importante de la temporada, donde en bastantes ocasiones se dibuja la frontera entre los grandes jugadores y las leyendas. Pero, a veces, jugadores más secundarios son capaces de robar el foco y hacer de las series su pasaporte a la eternidad. El Game 1 de las Finales de 2016 se recordará por jugadores como Leandro Barbosa o, sobretodo, . Su trabajo fue fundamental para la victoria de los por 104-89

Noche de secundarios

El base hizo el partido de su vida para dar el primer golpe en esta eliminatoria. Sus 20 puntos, con un 8/10 en tiros de campo y 0 pérdidas, compensaron a la perfección un atípico gris partido de y , quienes se combinaron para solo 20 puntos y un pobre 8/27 en tiros de campo. Por suerte para Golden State, jugadores como , o un inmenso a rachas hicieron innecesaria una actuación para la historia de sus estrellas. La irregularidad de los Cavs, bien controlados por la defensa de los Warriors, hizo el resto.

Los primeros minutos de las Finales de 2016 recordaron en parte a las del año pasado. Pese a algunos nuevos protagonistas (especialmente, para bien y para mal, ), el duelo se centraba en un agresivo tirando de Cleveland, con los Warriors contestando de forma brillante en ataque. Harrison Barnes era el primer jugador inspirado de Golden State, compensando el silencioso inicio de Stephen Curry y el desacertado de Klay Thompson. Al final del primer cuarto, los vigentes campeones llegaban con una ligera ventaja, 28-24.

Reacción incompleta

En el segundo, dos héroes inesperados aparecían por Golden State. Los reservas Leandro Barbosa y Shaun Livingston encontraban la fórmula para enloquecer a la tibia defensa de los Cavs. La habilidad de dos jugadores que en algún momento de su carrera parecían cercanos a la retirada abrieron hueco para los Warriors, aprovechando el desacierto de sus rivales, especialmente de un desatado , solo salvado medianamente por la brega de en el rebote ofensivo. Sin necesidad de que Curry y Thompson despertaran, Golden State dominaba de 9 puntos al final del segundo cuarto.

Eso sí, tras el descanso Kyrie Irving salía encendido, forzando un parcial de 0-7 que lanzaba a los Cavs a sus mejores minutos del partido. LeBron James y Kevin Love acompañaban perfectamente al base ante unos Warriors que por una vez añoró a sus referentes ofensivos habituales. Los Cavs conseguían ponerse brevemente por delante, pero de nuevo los Warriors no tardaban en reaccionaban gracias a un Andre Iguodala transformado cuando llegan las Finales NBA, tanto en ataque como en defensa, incluso tras recibir un golpe en la entrepierna por parte de un sospechoso en las artes oscuras del juego como .

La sentencia

Y en el último cuarto, Shaun Livingston cerraba con saña el trabajo. El base reserva destrozó la defensa y la moral de los con sus certeros lanzamientos desde media distancia, rompiendo de forma definitiva el partido. Los Cavs se encontraban incapaces de devolver los golpes de la clase obrera de Golden State, brillando de repente en el mejor escenario del mundo. La distancia se iba hasta los 20 puntos pese a los intentos de Cleveland por recuperar su toque.

Un parcial de 0-9, aprovechando la relajación de los Warriors, puso algo de pimienta al final, pero justo entonces aparecieron Stephen Curry y Klay Thompson con sendos triples para sentenciar el partido, quizás anticipando lo que sería una vuelta a la normalidad en futuros partidos.

Con 20 puntos en menos de 27 minutos, Shaun Livington acabó siendo el máximo anotador de unos Warriors donde siete jugadores alcanzaron los 10 puntos, sin que Klay Thompson (9 puntos) fuera uno de ellos. Los 45 puntos del banquillo de Golden State, por solo 10 de Cleveland, acabaron siendo clave para el triunfo del equipo californiano. Por los Cavs, LeBron James se quedó a una asistencia del triple-doble (23 puntos, 12 rebotes y 9 asistencias), mientras que Kyrie Irving (26 puntos) y Kevin Love (17 y 13 rebotes) también tuvieron números atractivos, pero insuficientes. Los secundarios de los Warriors acabaron eclipsando a las superestrellas de Cleveland.

Los datos del partido

Magistral Livingston: Shaun Livingston no solo tuvo su mejor partido a nivel individual en Playoffs (su 20 puntos son récord personal), sino que brilló como los mejores actores secundarios del gran escenario que son las Finales NBA. El base de los Warriors se convirtió en el primer jugador exterior con al menos 20 puntos y un 80% de acierto sin perder ningún balón desde uno de los mejores especialistas en el trabajo sucio de la historia de la NBA: Michael Cooper, quien alcanzaría estos números con sus Lakers en las Finales de 1985 contra Boston.

Un MVP silencioso: Afortunadamente para sus Warriors, no hizo falta la versión más letal de Stephen Curry para darles la primera victoria de la serie. La estrella de Golden State no pasó de los 11 puntos, en lo que fue la cuarta peor anotación de un MVP vigente en unas Finales jugando al menos 30 minutos de partido. Eso sí, la compañía es de lujo: Bill Russell (5 puntos en 1961) y Wilt Chamberlain (dos partidos de 10 puntos en las Finales de 1967).

Récord agridulce: LeBron James se quedó a una asistencia de su séptimo triple-doble en Finales NBA, lo que le hubiera colocado a solo uno de Magic Johnson, el líder histórico. Eso sí, sus dos triples le permitieron convertirse en el jugador con más canastas desde fuera del arco de la historia de las Finales, con 57, superando a dos especialistas como Robert Horry (56) o su propio ex-compañero Ray Allen con 55. Además, James también entró en el Top-10 de reboteadores en Playoffs, superando a Larry Bird.


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