La NBA estudia desarrollar tecnología “vestible”


“Temo el día en que la tecnología sobrepase nuestra humanidad. El mundo solo tendrá una generación de idiotas”.

 De acuerdo, puede que esta frase de Albert Einstein, sobre todo su segunda parte, quede algo exagerada en este espacio, pero lo que si está claro es que la tecnología sigue con su avance imparable. Su alcance es cada vez más inversamente proporcional al tamaño de sus dispositivos de almacenamiento. Y toda esta evolución se está poniendo al servicio del deporte.

En el universo NBA en concreto, las metas son ambiciosas y milimétricas. Gracias a las cámaras  ‘Sports VU’, que sirven para captar y sintetizar cada movimiento de los jugadores en el parqué, pudimos saber la temporada pasada que Damian Lillard y Andrew Wiggins corren más de 4 kilómetros por partido, que Rajon Rondo fue quien dio más pases por partido (76) o creo más oportunidades de sumar una asistencia (26), o incluso que Russell Westbrook intenta 10,9 tiros en suspensión por partido, los cuales se traducen únicamente en 8,7 puntos por noche.

Ciencia y salud, de la mano

Sin embargo, la NBA no es conformista para nada. El siguiente paso es llevar los datos que desnudan el juego al siguiente nivel. Zach Lowe, del medio Grantland, nos desvela las claves del próximo paso; tecnología “ponible” durante los 48 minutos.

“La NBA está invirtiendo su propio dinero para crear dispositivos GPS “llevables”, con el objetivo de equipar con ellos a los jugadores durante los partidos, según varias fuentes de la liga. La Clínica Mayo, en Minnesota se está encargando del estudio utilizando los productos de dos marcas líderes en estos dispositivos: Catapult y STATSports.

Con un peso inferior al de una onza, estos dispositivos se colocan debajo de la camiseta del jugador. Éstos almacenan los movimientos, la distancia recorrida y la velocidad de carrera, pero su verdadero valor radica en la información relativa a la salud del jugador y la fatiga que éste acumula. Los chips detectan la energía empleada en las aceleraciones y frenadas, en los saltos y caídas y otros datos. Con esta información, los científicos expertos podrían detectar cuando un jugador está al borde de una lesión, —o que ya sufren y no se ha manifestado de una manera explícita—.

Estos mecanismos podrán mostrar, por ejemplo, si un jugador carga más su juego sobre la pierna izquierda o la pierna derecha; cuando los jugadores ya no pueden implementar el mismo nivel de potencia en un salto o entrada a canasta”.

Hasta aquí la síntesis del estudio. Sin duda un avance vital que, en una liga tan concentrada, con 82 partidos de liga regular, Playoffs de altísimo nivel y escaso tiempo para descansar, puede suponer un antes y un después en la calidad de vida profesional de los jugadores.


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