La pandemia golpea duramente a la audiencia de las Finales


El Game 1 menos visto de la historia. Esa es la noticia tras el primer partido de las Finales que disputan Los Angeles Lakers y Miami Heat. Ni la presencia de LeBron James, ni el hecho de que los angelinos puedan volver a conseguir el anillo una década después –lo hicieron de la mano de Kobe Bryant– ha hecho que el espectador estadounidense se siente frente a la pequeña pantalla para ver cómo se dirime el campeón de la temporada 2019-20 de la NBA.

Siguiendo con la línea de descensos de audiencia marcados en los playoffs tras la reanudación del curso en la burbuja de Orlando, los datos oficiales arrojan que el Game 1 entre Lakers y Heat fue visto por 7,4 millones de espectadores en ABC, lo que lo sitúa con holgura como el partido menos visto de la historia (desde 1988 se empiezan a recopilar datos). Para ver algo parecido hay que remontarse hasta el Game 2 de las Finales de 2003 entre New Jersey Nets y San Antonio Spurs, cuya audiencia se marchó hasta los 8 millones de espectadores. Y si nos ceñimos a los primeros partidos de unas Finales, el anterior menos visto fue el que disputaron Cleveland Cavaliers y San Antonio Spurs en 2007 con 9,2 millones de espectadores.

Como adelantamos en el titular, el golpe de la pandemia es durísimo en este aspecto. Las últimas Finales, disputadas entre Golden State Warriors y Toronto Raptors, fueron las menos vistas de la última década promediando 15 millones de espectadores. Salvo que haya un giro drástico de los acontecimientos, alcanzar una cifra parecida se antoja literalmente imposible.

En cualquier caso, no se trata de una sorpresa. Desde la NBA ya entendían que al jugar a finales de verano podía darse el caso de que muchos espectadores habituales no estuviesen delante de sus televisores. No les faltaba razón. El miércoles, primer día de las Finales, hubo 9,1 millones de personas menos viendo la televisión respecto a la noche del Game 1 del año pasado. Este es uno de los motivos que invita a la Liga a no repetir experiencia. Adam Silver, cuestionado porque el curso 2020-21 concluyese en una fecha similar, señaló que habría que analizar todos los datos, incluyendo el descenso de la audiencia.

La realidad es que los números no engañan. El primer encuentro entre Lakers y Heat estuvo más cerca de uno de finales de conferencia que de Finales de la NBA. El año pasado el primer choque entre Warriors y Blazers obtuvo 7,32 millones de espectadores. En cuanto a la presente campaña, el partido más visto fue el disputado en Navidad por Lakers y Clippers con 8,76 millones de espectadores.

Al nivel de otros eventos

La NBA ha caído, cierto, peor no más que otros eventos deportivos que también se han visto obligados a cambiar sus fechas habituales. Así, si en la Liga hablamos de un descenso del 45%, tenemos igualmente que la Stanley Cup de la NHL se hundió en un 61% o que la última jornada del US Open de golf fue visto por un 56% menos de espectadores. Hablamos de acontecimientos que al igual que la NBA tendrían que haberse desarrollado en los meses de mayo y junio, y no en agosto y septiembre, momento en el que gran parte de la población opta por tener un periodo vacacional en el que no se incluye en muchas ocasiones el ver eventos deportivos.

Llegada de la NFL

Otro de los puntos a tener en cuenta es la coincidencia del final de la NBA con el inicio de la NFL (fútbol americano). Al empezar los playoffs, la presencia de los Lakers, que no se habían clasificado en las seis anteriores campañas, hizo que la audiencia subiese respecto al mismo momento de la pasada postemporada; sin embargo, esa tendencia varió a partir del cuarto partido de la segunda ronda de los angelinos, el cual coincidió con la noche inaugural de la NFL. A partir de ese instante no se recuperaron las cifras iniciales.

(Fotografía de Kevin C. Cox/Getty Images)


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