La WNBA multa a jugadoras por llevar una camiseta reivindicativa

La turbulencia social y política en Estados Unidos está teniendo reflejo claro en el deporte. Las protestas ciudadanas por la muerte de varios ciudadanos afroamericanos mientras eran arrestados por fuerzas policiales, y el asesinato a sangre fría de cinco policías en Dallas han provocado en las últimas semanas una fuerte conmoción en un país cada vez más dividido social y racialmente. Hace algo más de una semana, jugadoras de New York Liberty, Indiana Fever y Phoenix Mercury llevaron camisetas negras durante un calentamiento pre-partido en solidaridad con el movimiento Black Lives Matter que protesta contra la brutalidad policial.

No fue el único mensaje reivindicativo de las jugadoras de la WNBA. Componentes de las Minnesota Lynx también quisieron dar un mensaje de unidad compareciendo ante los medios y entrenando mientras llevaban camisetas en las que se podía leer el mensaje «El cambio empieza con nosotros», con los nombres de algunas de las últimas víctimas y del logo de la policia de Dallas en la parte trasera.

Pero esta reivindicación no ha gustado a la WNBA. La liga femenina, dependiente de la NBA, anunció este jueves multas de $5.000 para los equipos que permitieron esta protesta, y de $500 a las jugadoras involucradas. El motivo oficial fue haber violado la normativa sobre uniformes de la competición. Lisa Borders, comisionada de la WNBA, explicó a Associated Press que «estamos orgullosos del compromiso de las jugadoras» pero, a la vez, «esperamos que cumplan con la normativa de uniformes de la liga». Una explicación que no gustó a nadie, especialmente por precedentes inmediatos en la propia NBA.

La liga se ha mostrado especialmente activa durante los últimos años en cuestiones políticas, sobretodo desde que Adam Silver se convirtió en el nuevo comisionado en 2014. Desde la forzada salida de Donald Sterling, entonces propietario de los Clippers, por unos comentarios racistas en una grabación, hasta el más reciente traslado del All-Star desde Charlotte por las leyes discriminatorias del estado de North Carolina, la NBA ha tenido poco miedo a posicionarse públicamente.

Este compromiso también ha sido aceptado para sus jugadores, y un ejemplo muy claro se vivió hace dos temporadas. En julio de 2014, Eric Garner fue detenido en Staten Island (New York) bajo la sospecha de vender cigarrillos de forma ilegal. Durante su arresto sufrió daños graves en su cuello que le hicieron perder la capacidad de respirar. Tras serle negada atención médica inmediata, falleció una hora después. Una grabación realizada durante el arresto mostraba como Garner repetía «I can’t breathe» (no puedo respirar) hasta perder la consciencia.

En diciembre de ese año, el condado de Richmond decidía no presentar cargos contra el policía que causó la muerte de Garner, una decisión que provocaría marchas de protesta por todo Estados Unidos. Además, varios deportistas de NFL y NBA, incluyendo a LeBron James, Kyrie Irving, Kobe Bryant, Kevin Garnett o Derrick Rose, llevaron camisetas en los calentamientos de sus partidos con la inscripción «I can’t breathe» para protestar por esta decisión judicial y como homenaje a Eric Garner.

https://www.youtube.com/watch?v=KCjMvEdPi30

La NBA respetó esta silenciosa protesta sin imponer multas, así como recientemente lo hizo con la introducción de los premios ESPYs celebrados hace una semana, donde Carmelo Anthony, Chris Paul, Dwyane Wade y LeBron James criticaron la sistemática brutalidad policial sufrida por los ciudadanos afroamericanos en varios puntos del país y el clima de violencia que se está viviendo en Estados Unidos. Carmelo Anthony ha sido de forma particular la estrella que ha denunciado más claramente esta situación.

De los cuatro jugadores presentes en el escenario de los ESPYs, Chris Paul es el que tendrá un sueldo más bajo la próxima temporada, cobrando $21,5 millones con los Clippers. Por su parte, el salario máximo en la WNBA apenas supera los $100.000 por temporada. Una multa de $500 por jugadora es más que significativa con estos sueldos, y su enfado por considerar injusta la decisión ha sido alto y claro. Las redes sociales han sido buen reflejo de este malestar, tanto de las jugadoras multadas como de otras por solidaridad.

«Me niego a estar callada», tuiteaba Tina Charles, la estrella de las New York Liberty y una seria aspirante a ser MVP esta temporada. En su cuenta de Instagram, la pívot de 27 años explicaba que «el 70 por ciento de las jugadoras de la WNBA son afroamericanas. Como colectivo impactado de la liga, mis compañeras y yo seguiremos utilizando esta plataforma para despertar la atención por el movimiento #BlackLivesMatter hasta que la WNBA le dé su apoyo como lo hace por la lucha contra el cáncer de pecho, el Orgullo Gay y otras causas de importancia». Solo el parón de más de un mes que la liga vivirá a partir de este viernes para preparar los Juegos Olímpicos de Río 2016 evitará que esta división entre jugadoras y WNBA se acreciente aún más en los próximos días.


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