LeBron James, la química y la paciencia con los Lakers

Tras perder en Portland, en un partido que estuvo totalmente abierto hasta bien avanzado el último cuarto, los más tremendistas se echaban las manos a la cabeza. No entendían que un equipo liderado por iniciase su andadura en la temporada registrando su primera derrota. Esas injustificadas voces parecían no entender que un colectivo comienza a funcionar en plenitud pasadas las jornadas (muchas) y que los angelinos habían incorporado multitud de caras nuevas que van a a necesitar paciencia para poder conjuntarse de la manera más armoniosa posible.

Precisamente para acallar cualquier duda estaba LeBron James, quien aprovechó su paso por los micrófonos de ESPN para rebajar cualquier tipo de expectativa y lanzar un discurso basado en la tranquilidad, la confianza y la capacidad de espera. Estos funcionarán, pero van a necesitar su tiempo de adaptación.

“[Construir química] no va a ir tan rápido como la gente se cree”, dijo el alero. “Me gusta compararlo con las gachas de avena. Esto no se hace así de rápido. S necesita un tiempo para poder cerrar los ojos y saber exactamente dónde va a estar tu compañero”.

LeBron también aprovechó para aplaudir la actuación de sus compañeros, señalando que había visto cosas que le gustaban mucho y otras, como es normal, en las que necesitaban trabajar para poder mejorar y alcanzar ese nivel de compenetración. “Me gustó nuestra capacidad para luchar y no irnos del partido. Llegamos a estar abajo por más de diez. Me gustó la manera en la que competimos a veces y cómo compartimos la bola. Esas cosas fueron positivas”.