Lillard, McCollum y Kanter guían a Portland hacia el 1-0

Los de Oregón cortan una racha de diez derrotas seguidas en playoffs y ganan a OKC en la primera ronda del Oeste (104-99)

Los han sido en Portland un plantel tan correoso como por momentos descerebrado. Y esa ausencia de pausa, esa inconsistencia, esa irregularidad, les sirvió tanto para  acumular una desventaja que rozó los 20 puntos, como para a su vez, y aunque parezca extraño, no irse nunca del partido. Pero a estas alturas, y a riesgo de que el resto de la eliminatoria desbarate este juicio, parece Portland un plantel más maduro, más capacitado para calmarse y salir indemne de sus propios despropósitos, que los hubo. Y fueron los que dejaron con vida a los durante los 48 minutos.

A los artistas habituales en la orquesta de Oregón, véase y C.J McCollum, se les unió , paso adelante el del turco ante la baja de Jusuf Nurkic. Es cierto que durante algunos tramos de la primera mitad, el pívot de los sufría en defensa ante las acometidas de Steven Adams, pero arriba aportaba mucho y ayudaba, junto con momentos frescos y puntuales de secundarios como Seth Curry o Rodney Hood, a que la mañana de Portland caminara por los cauces que todo aficionado deseaba: amplias diferencias en el marcador y control del partido. Así terminó el primer cuarto (39-25). La cosa pintaba mal ahí para los Thunder, con asistido en el banquillo por algún problema en sus dedos, Pau George vendado de urgencia en el hombro y OKC en 0/7 en triples. Y con todo, se puede convertir Oklahoma en un cuadro tan desconcertante que al descanso, habiendo jugado mal, estaba vivo. Muy vivo: 54-48. Y eso que Westbrook había cometido dos estruendosas faltas de ataque consecutivas. Pero así son estos Thunder.

Kanter, mucho Kanter

Lillard, que finalizó con 30 puntos, quiso poner la directa en el tercer cuarto. Su baloncesto, bien escoltado por McCollum y arriba en la pintura por Kanter, es de muchos quilates. Sus prestaciones con socios así ganan valor. McCollum, quien dejó una fina canasta a una mano en la primera mitad, acabó con 24 puntos; Kanter, 20 tantos y 18 capturas. Y sobre todo, para el exjugador de los Knicks, los focos finales.

OKC, en su mundo, nunca se dejó ir. Westbrook, coleccionista de triples-dobles y uno más para la vitrina, merced a sus 24 puntos, 10 rebotes y 10 asistencias, estropeó con su dudosa selección de tiro otras jugadas donde su empuje, su fuerza y su visión de juego hicieron crecer a los Thunder. Pero cuando todo eso sumaba y los suyos se enganchaban al choque, él mismo perdía un balón por no pararse a pensar, él mismo lanzaba un triple que no tocaba aro… Westbrook es así.

Los fogonazos de Dennis Schroder o los primeros triples de Paul George después de mil fallos, convirtieron el compromiso en algo incómodo para Portland, que fue superior pero que no pudo celebrar la victoria hasta el bocinazo final. Porque aunque los Thunder no se colocaron por delante, siempre respiraban cerca suya.

Y aquí, Kanter. Capaz de capturar en los instantes finales dos rebotes ofensivos que permitieron a los locales volver a empezar. Y eso, con ventaja en el marcador y pocos segundos por jugarse, es oro. Más oro fue la manera en la que cerró la jornada, cuando con 98-94 y bien defendido, se sacó una jugada de la nada, como si no fuera un pívot sino un veloz y elástico alero, para poner el 100-94. Game Over. Que todo se prolongara un poco más fue debido a ese empeño de los Thunder de morder hasta el final. Un empeño sin pausa, para lo bueno y para lo malo. El martes, también en el Moda Center, segundo choque de la serie.

(Fotografía de portada: Steve Dykes/Getty Images)


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