Los Celtics acarician el 18º anillo

Solo un milagro puede evitar ya que los Boston Celtics se coronen como los campeones de la temporada 2023-24 de la NBA. El cuadro de Joe Mazzulla se ha colocado a un solo triunfo de añadir un nuevo título a su vitrina tras vencer a Dallas por 99-106 en el tercer partido de la serie, obligando a los Mavs a vencer no solo a un equipo que ha demostrado ser mejor sino también a la historia. Porque si quieren llevarse este anillo, tendrán que firmar la más imposible de las remontadas en el más grande de los escenarios.

Conscientes de que un 3-0 era prácticamente una sentencia a muerte, los texanos salieron decididos a marcar el tono desde el inicio. Tanto Kyrie Irving como Luka Doncic arrancaron la noche eléctricos y agresivos, atacando el aro y sumando en la pintura para abrir el duelo con un parcial de 22-9 que parecía invitar al optimismo a la grada del American Airlines Center. Y sin embargo, con ese parcial acabó prácticamente todo lo bueno que los de Kidd tenían que ofrecer.

Boston encajó muy bien el golpe inicial y pronto empezó a crecer gracias a un excelente trabajo defensivo. Las dudas generadas por la ausencia de Porzingis y por los flojos primeros minutos pronto empezaron a difuminarse, con el backcourt volviendo a ser una pesadilla, Horford e incluso Tillman sobreviviendo muy bien a los cambios de asignación que los dejaban en un 1vs1 ante los exteriores rivales, y hombres de banquillo como Pritchard o Hauser realizando también una excelente contribución. En cuestión de un cuarto, los visitantes habían apagado la llama antes de que se convirtiera en un incendio.

Sin Doncic

Esta gran labor defensiva no solo consiguió frenar a un Luka Doncic que había arrancado a un gran nivel, sino que pareció sacarlo mentalmente del partido. Como ya le ocurrió a ratos en la serie ante los Clippers, el esloveno estaba más pendiente de reclamar contactos y de intentar forzar faltas que de jugar como mejor sabe. Otras veces se obsesionaba con el triple incluso si tenía vías hacia el aro, otras se precipitaba en los pases. Fue seguramente su peor actuación en varias semanas, justamente cuando menos podía permitírsela.

Y así como en otras ocasiones las superestrellas arreglan sus malas noches en el clutch, esta vez Luka no tuvo la oportunidad de hacerlo porque tuvo que ver los minutos finales desde el banquillo. Con dos faltas prácticamente consecutivas y bastante evitables a falta de 4 minutos para el final, alcanzó las seis personales y terminó expulsado, dejando algo cojos a los suyos cuando intentaban remontar un choque que se había llegado a poner casi imposible.

Dallas tuvo que fiarlo todo, ya de forma definitiva, a un Irving que trató de compensar sus malas noches en Boston y tomar las riendas del choque. Con 35 puntos, fue el mejor de los locales e intentó propiciar un milagro que salvase los muebles, pero no hubo manera. Hoy no era la noche.

Los Jays rozan el cielo

Queda pues todo dispuesto para que Jayson Tatum y Jaylen Brown alcancen por fin la gloria para los Celtics, y fue así porque ellos lo dispusieron. Tatum, criticado por su falta de acierto pero fundamental por su capacidad como playmaker, despejó las críticas con el que fue sin duda su mejor partido de las Finales, sumando 31 tantos, 6 rebotes y 5 asistencias y encargándose, esta vez sí, de tomar las riendas cuando su equipo lo necesitaba. Sus triples despertaron a Boston en ataque tras el mal inicio, y su agresividad atacando y generando para sí mismo y para sus compañeros impulsó un parcial que rompió el duelo en el tercer cuarto y dejó la serie prácticamente resuelta.

A su lado, Jaylen no solo le complementó durante el parcial del tercer cuarto, sino que también se encargó de sumar varias canastas vitales que evitaron un colapso en el cuarto periodo, en el que un parcial de 20-2 devolvió a la vida a los Mavs. Con 24 de sus 30 puntos en la segunda mitad, ayudó a llevar a Boston en volandas en sus mejores tramos y respondió en los más complicados, convirtiendo un complicado lanzamiento de media distancia que puso en 98-102 a falta de un minuto y que sirvió de oxígeno para evitar que la ventaja de 21 tantas que habían construido se esfumase.

Ahora solo les falta cerrar la serie. Si un equipo sabe cómo se puede complicar un 3-0 son estos Celtics, que rozaron la proeza el año pasado y que seguramente no quieran dar vida a su rival para evitar sustos. Por ahora, ya tienen el primer match-ball para acabar con la sequía que arrastran desde 2008. ¿Será en el Game 4?

(Fotografía de portada: Stacy Revere/Getty Images)


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