Los Clippers destrozan a Dallas con 154 puntos y toman ventaja (3-2)


Enorme demostración de fuerza la que han hecho Los Angeles Clippers en el quinto partido ante Dallas Mavericks. Los californianos, quienes llegaban a este encuentro tras sufrir la furia de Luka Doncic, no dieron opción al esloveno arrasando con los de Texas desde el primer cuarto para finalizar la noche con un contundente 154-111 que les pone por delante en la eliminatoria (3-2).

A los Clippers les salió absolutamente todo. Hasta este Game 5 habíamos visto brillar a Kawhi Leonard (32 puntos) y a Lou Williams, pero seguían esperando que Paul George despertase. Ayer lo hizo. El alero All-Star realizó su mejor partido de la serie al marcharse hasta los 35 puntos con un 12 de 18 en tiros de campo (hasta ahora había lanzado un 29% de sus lanzamientos en la serie). Con su ‘retorno’ los Clippers dan un nuevo salto cualitativo que se nota aún más dado que Kristaps Porzingis no pudo jugar para los Mavs.

“De una forma u otra, la burbuja se apoderó de mí. Estaba en un rincón oscuro. Es como si no me encontrase aquí. Los dos anteriores partidos fueron realmente duros”, explica George antes de señalas que tuvo que prepararse a nivel mental para el Game 5. “Entré a la cancha con la mentalidad de que estábamos en el Staples, en casa. En un pabellón lleno. Realmente tuve que mentalizarme. Creamos nuestra propia energía para mandar en este partido”.

Ya sea a través de un sistema o por puro trabajo psicológico, lo cierto es que el ataque de los Clippers estuvo a un nivel imparable. Para llegar a los 154 puntos realizaron un 63,1% en tiros de campo y un 62,9% en triples. No extraña que Rick Carlisle, entrenador de Dallas que sería expulsado en el tercer cuarto por doble técnica, acabase decepcionado. “Un partido difícil. Estuvimos muy mal. Fue decepcionante. Un juego muy físico. Necesitamos empezar los partidos con más energía y mantenerla durante todo el partido”.

En los Mavs no funcionó nada. Al acabar el primer cuarto perdían por 19 y en la segunda mitad la desventaja llegó a 45. Luka Doncic, que venía de dejar con la boca abierta a todo el mundo, se quedó en esta ocasión en 22 puntos, 8 rebotes y 4 asistencias en 31 minutos. Al concluir el partido señaló que desconoce si Marcus Morris le pisó el tobillo a propósito durante el tercer cuarto. “No quiero hablar con él. Me está diciendo muchas cosas durante todo el partido. No quiero hablar con él. Solo tengo que seguir adelante. Como dije, todos tendrán su propia opinión. Solo espero no fuese intencional. Si fue intencional, es algo muy feo”.

Porzingis, una necesidad

Dallas necesita que Kristaps Porzingis juegue el sexto partido. Por supuesto que todo dependerá de que se encuentre en condiciones físicas para hacerlo, pero su presencia se antoja clave tanto para descargar a Doncic de responsabilidad ofensiva como para mejorar a la hora de cerrar el aro propio. El letón no es un jugador de muchos kilos, pero su altura y agilidad le permiten complicar la vida a todo aquel que desea anotar cerca de canasta. En números, 23,7 puntos y 8,7 rebotes que serían oro para los Mavs si quieren seguir peleando la eliminatoria.

(Fotografía de Ashley Landis-Pool/Getty Images)


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