Los Hawks se han olvidado de perder

Con 11 victorias consecutivas, sueñan con colarse en los puestos de acceso directo a playoffs

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Por Aitor Darias

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Cuando ya parecía difícil creer en ellos, los Atlanta Hawks se han convertido en una máquina de ganar. El que era el equipo de la inconsistencia, de una de cal y otra de arena, y de vivir continuamente en el 50% de victorias se ha encontrado a sí mismo en las últimas semanas, en las que la perspectiva ha cambiado dado que los triunfos llegan uno detrás de otro. Y esta madrugada no ha sido una excepción.

Cierto es que no están llegando ante los rivales más exigentes del campeonato, como es el caso de unos Mavericks a los que han tumbado por 120-135, pero incluso por esas su momento de forma se está haciendo ya demasiado llamativo como para ignorarlo. Tras imponerse en Dallas, el cuadro de Snyder acumular 11 victorias consecutivas, lo que convierte a esta en la tercera mejor racha que cualquier equipo haya firmado este curso.

Y si miramos a los dos únicos equipos que han batido esta cifra, nos encontramos con que son los dos líderes de conferencia.

Trabajo de todos

No quiere decir ello que los Hawks se hayan convertido de repente en uno de los equipos punteros de la liga, pero sí habla de una consistencia que no obedece simplemente a un tramo sencillo del calendario. Tras el mercado de traspasos, los de Georgia parecen haber ido definiendo mejor su identidad y perfilando una plantilla que cada vez tiene más claras sus virtudes, una de las cuales pasa por la capacidad de muchos de sus hombres para aportar.

Porque esta noche en Dallas han sido, como empieza a ser costumbre, siete los hombres que han terminado en dobles dígitos, todos ellos con un papel importante en algún momento del choque. Desde un C.J. McCollum que, con sus 24 puntos, demuestra que no había que darlo por muerto a un Nickeil Alexander-Walker cada vez más consagrado en su nuevo estatus que termino con 22 gracias a su 4/5 en triples.

De un Jalen Johnson que se quedó a las puertas de un nuevo triple-doble a un Kuminga que aún no sabe lo que es perder con la camiseta de Atlanta. Y así, se ha dado lugar a un equipo al que ahora mismo todo le sale de cara.

De hecho, aquellos Hawks que iban a tirones y mezclaban tramos prometedores con otros terribles han ido quedando en el pasado durante esta racha, pues en Dallas han exhibido un control total que les ha permitido dominar el duelo de principio a fin y no han dado nunca opción a los texanos de soñar siquiera con el triunfo. Algo que, incluso si estos Mavs no son precisamente el rival más temible, no todos los equipos que se han enfrentado a ellos recientemente pueden decir.

La cuestión es ahora hasta dónde llegará esta racha. Su próximo destino es visitar a unos Rockets en horas bajas, y si logran llevarse ese triunfo no cuesta imaginarlos extendiendo su racha hasta los 14 partidos ante Warriors y Grizzlies. La prueba de fuego llegaría entonces con las visitas a Detroit y Boston, en las que tendrán que demostrar cuánto de circunstancial tiene este extraordinario momento de forma. Pero hasta entonces, a disfrutar.

(Fotografía de portada: Kevin Jairaj-Imagn Images)

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