Los Lakers reaccionan y ponen el 1-1 ante Houston


Vistiendo las camisetas ‘Black Mamba’ los Lakers encontraron el camino para derrotar a Houston 117-109 y poner el 1-1 en las semifinales de la Conferencia Oeste. No lo tuvieron sencillo. Los angelinos iniciaron la noche con el pie en el acelerador, pero tras tres cuartos vieron como una renta de hasta 21 puntos se convertía de una desventaja de dos. Pero no cundió el pánico. LeBron James tomó el mando y los de oro y púrpura sellaron el triunfo a través de la defensa.

Así es. Después de encajar hasta 41 puntos en un doloroso tercer periodos, los angelinos apretaron los dientes para dejar en solo 17 a los de Texas en los 12 últimos minutos. Mientras, LeBron firmaba 10 de sus 28 puntos totales, anotación que acompañó con 11 rebotes, 9 asistencias, 4 robos y 2 tapones. Y El Rey contó por supuesto con el fantástico acompañamiento de Anthony Davis, autor de 34 puntos y 10 rebotes.

Lo cierto es que con su pareja de estrellas a tal nivel los californianos son prácticamente imbatibles. Cuando LeBron y Davis se combinan para al menos 60 puntos (anoche fueron 62) el récord del equipo es de 16-1 (incluyendo partidos playoffs). Esto les convierte en el segundo mejor dúo de la historia de la NBA habiendo jugado al menos 15 partidos. La única pareja que tienen por delante es la formada por Kobe Bryant y Shaquille O’Neal, que en el año 2000 alcanzaron el 95,2% de victorias bajo dichos criterios. Sí, aquel año los Lakers ganaron el primer anillo de su three peat.

Volviendo al partido, Frank Vogel parece haber comprado definitivamente la fórmula de los Rockets. Por supuesto no va a prescindir de Anthony Davis, pero sí que lo ha dejado como la referencia más interior del equipo. JaVale McGee, de nuevo titular, disputó únicamente ocho minutos (lesión mediante). Dwight Howard ni siquiera abandonó su sitio en el banquillo. ¿Y a dónde fueron a parar esos minutos? A Markieff Morris. Relegado a un papel de extra hasta el momento, el gemelo jugó anoche hasta 23 minutos para irse hasta los 16 puntos (4 de 5 en triples).

Si en el bando angelino la satisfacción era palpable, al otro lado de la cancha ocurría justo lo contrario. Houston, a diferencia del Game 1, inició el encuentro con ‘menos hambre’. No lo decimos nosotros, sino James Harden. La estrella de los Rockets, quien hizo 27 puntos y 7 asistencias, cree que para los siguientes encuentros no pueden permitirse el lujo de no saltar a la cancha con la misma energía que su rival. “Creo que simplemente salieron y jugaron más duro que nosotros. En la segunda mitad despertamos y nos pusimos por delante. Tenemos que tener esa intensidad al comienzo del partido y todo irá bien”.

La Barba no firmó una actuación estelar en puntos, pero no por falta de acierto. Únicamente lanzó 12 veces a canasta y concluyó con un 4 de 8 en triples. Diferente historia ocurrió co Russell Westbrook. El base se quedó en 10 puntos tras cerrar su noche con un 4 de 15 en tiros de campo (1 de 7 en triples). No realizaba tantos lanzamientos desde más allá de la línea de tres puntos desde el 17 de diciembre de 2019.

LeBron y sus récords

A estas alturas de la película nadie duda que LeBron James llegó a la NBA para romper las barreras establecidas. El Rey, con tres anillos en haber, igualó anoche a Derek Fisher como el jugador con más victorias en partidos de playoffs al alcanzar las 161. Obviamente es casi seguro que en breve estará al frente de tal lista en solitario. Además, y sin ser un especialista en ello, anoche superó igualmente a Ray Allen (385) para convertirse en el segundo jugador con más triples anotados en encuentros de la postemporada con 386. ¿El primero? Un tal Stephen Curry con 470.

(Fotografía de Douglas P. DeFelice/Getty Images)


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