En Indiana juegan con fuego


Y ya sabemos lo que suele ocurrir cuando juegas con fuego. Que te acabas quemando.

Perder frente a Orlando Magic, un equipo que ya no se juega absolutamente nada, mientras tus rivales más inmediatos por Playoffs conquistan Houston en un duelo a muerte, puede entenderse como aventar las llamas bajo la propia casa de árbol que tanto te ha llevado construir.

Y sin embargo así fue desde el principio. Los Indiana Pacers salieron sin la tensión requerida en un duelo cuya único resultado válido era la victoria. Por contra, Scott Skiles venía decidido a no hacer fútil el empacho de kilómetros que separa Orlando del Bankers Life Fieldhouse de Indianapolis, y salieron a por todas. Resultado: derrota local 114-94.

Orlando, echufados

Lanzaron bien, defendieron mejor, compartieron la bola y se mantuvieron los 48 minutos con energía. Los Magic lo hicieron todo bien y la fuente de su motivación es lo de menos. Sea la que fuere, impulsó a Evan Fournier y Nikola Vucevic. El francés anotó 25 puntos (10/14) mientras que el montenegrino, que volvía tras 13 partidos de baja por lesión, se quitó «el mono» de básquet con 24 tantos.

«Jugamos como un equipo de élite», afirmaba Skiles tras la exhibición de sus muchachos. «A veces parecemos muy buenos y en otros partidos no. Éste es el ritmo que nos gustaría conseguir cada día».

A la fiesta numérica también se unieron Victor Oladipo, con 18 tantos, 7 rebotes y 7 asistencias, mientras que Andrew Nicholson sumó 11 puntos y 5 rebotes, además de regalar varias muestras de poderío físico en la zona.

Por los Pacers, ayer al parecer inconscientes de lo mucho que se jugaban, no estuvieron a la altura en el último cuarto, donde partían con el objetivo de remontar los diez puntos de desventaja, y al final estos se convirtieron en otros diez más.

Sólo Paul George dio la cara y se plantó como el máximo anotador del choque con 27 puntos, a los que añadió 8 capturas, 3 asistencias y 5 robos. Monta Ellis aportó 13 y Lavoy Allen 12, para dejar de contar a los jugadores locales con dobles dígitos anotados.

«Está en nuestras manos ganar este tipo de partidos contra equipos como Orlando», asumía George. «No podemos perder partidos así».

La principal diferencia devino de la pintura, donde los visitantes encestaron doce puntos más que sus rivales y tanto Jordan Hill como Ian Mahinmi se vieron superados constantemente por los hombres altos de Orlando.

Calendario

Un partido —y gracias— les separa y aventaja ahora de los Chicago Bulls. Además, como ya hemos señalado en la crónica de los Bulls – Rockets, Chicago tiene el factor desempate ganado en caso de que finalizar la liga empatados a victorias y derrotas. El calendario, sobre el papel, presenta una dificultad similar.

Indiana concluye la temporada con tres partidos en casa ante Cleveland, Brooklyn y New York, y saldrán de ruta para vérselas con Philadelphia, Toronto y Milwaukee.

En paralelo, sus (in)directos rivales, serán los anfitriones de Detroit, Cleveland y Philadelphia, y se subirán al avión para hacer de todo menos turismo en Milwaukee, Memphis, Miami y New Orleans.


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