Espectacular duelo anotador entre Ingram y Mitchell

y regalaron a los asistentes al New Orleans Arena uno de los encuentros de la temporada. La emoción y tensión propias de un partido que se decide en la prórroga se combinaron con dos enormes actuaciones individuales, una por cada equipo, lo que dotó al choque de un componente extra de espectáculo y dio más empaque a la victoria de los locales por 138-132.

Y es que no es habitual ver a dos jugadores rivales anotar de forma tan compulsiva y con la continua impresión de estar constantemente devolviendo el golpe recibido. Fue esa la sensación que dejaron y , que acabaron el encuentro con 49 y 46 puntos respectivamente, en ambos casos la cifra más alta de sus carreras, e hicieron de los momentos decisivos del mismo un continuo intercambio de canastas en el que ambos se empeñaban en tener la última palabra. De esta forma, se llegó a los últimos segundos con 120-121 en el electrónico a favor de los Jazz con poco más de 6 segundos por jugarse, tiempo suficiente para que los Pelicans buscasen una última acción.

Esta no pudo ser más sencilla: el propio Ingram sacó de banda entregando el balón a Lonzo Ball, pasó dos bloqueos para recibir con más facilidad, se paró a unos cinco metros del aro y lanzó por encima de Mitchell para llevar el delirio a la grada. Esta canasta parecía ser la guinda de su excelente noche, pues quedaban solo dos décimas de segundo por jugarse, tiempo en el que Utah necesitaría prácticamente un milagro para encontrar puntos que le permitiesen estirar a once su racha de victorias.

El error de Hayes

Esto ocurrió… a medias. Sin tiempo para ejecutar ninguna jugada, los Jazz buscaron colgar un balón al aro para que alguien, en concreto , tratase de palmearlo. El francés no pudo alcanzar el esférico, pero uno de los colegiados señaló una falta de por agarrarle mientras ambos trataban de hacerse con la posición en la pintura y concedió a Utah dos tiros libres. El pívot gozó por tanto de la oportunidad de hacer que el triunfo se marchase a Salt Lake City, pero solo pudo anotar su segundo lanzamiento desde el 4,60 y colocar un 122-122 que obligaba a jugar cinco minutos más.

No obstante, pese a que los visitantes salieron con algo más de fuerza la prórroga esta acabó cayendo del lado de los Pelicans, que cerraron con un parcial de 0-10 en los últimos dos minutos que evitó un susto como el del final del tiempo reglamentario. Así, los de Luisiana se hicieron con su victoria número 16, y continúan con la línea ascendente de las últimas semanas que les mantiene no muy lejos de los puestos de playoffs. Tras tocar fondo con aquella racha de 13 derrotas consecutivas, parece que Nueva Orleans está logrando ser el plantel joven e interesante que se esperaba que fueran, y si consiguen combinar este buen momento con el impulso que pueda dar el regreso de Zion Williamson es posible que acaben ganándose la invitación a pelear por un octavo puesto que estará mucho más barato de lo esperado.

(Fotografía de portada: Chris Graythen/Getty Images)


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