«Ya vieron que los árbitros lo dejaron pasar, así que deberíamos jugar más físicos, sin duda». Con esa frase explicaba Luka Doncic, en parte, lo ocurrido en la severa derrota de hace un par de días ante Detroit Pistons (y con Houston en Navidad).
El esloveno, dolido por caer 106-128 y dar una vez más una pobre imagen ante los aficionados de los Lakers, se quejaba ante los medios de que sus rivales cometieron muchas faltas que los árbitros no pitaban. Es justo eso lo que le lleva a hacer el clásico ‘dos más dos’ para decir que ellos mismos deben entender que hay que ser más duros, ya que los colegiados no van a tomar cartas en el asunto.
Obviamente es una crítica velada a cómo les pitaron contra los de Michigan, pero también un grito al aire para que tanto él como sus compañeros suban el nivel de intensidad. «Definitivamente tenemos que igualar el físico del rival. Ese es el objetivo. Tenemos que igualar su juego», sentencia.
Justo en esa misma línea se mostraba el entrenador del equipo, un J.J. Redick que coincide en que a los Pistons no les señalaron las faltas que hicieron, lo cual les permitió defender a base de ‘palos’.
«Creo que probablemente hay cierto nivel de frustración cuando pierdes el balón y sientes que te están haciendo faltas. Sin duda, hay frustración. Pero, repito, lo dije incluso aquí, lo dijimos esta mañana: van a cometer faltas en cada posesión», explicaba.
¿Lakers puede hacer lo que pide Doncic?
Esa es la gran duda. Tras algunas derrotas muy dolorosas como esta última o la de Navidad ante Houston Rockets, no pocos han subrayado la falta de físico de la plantilla angelina. Y claro, ello lleva a pensar que no es que no quieran ser más físicos, sino que simplemente no les da para poner en práctica ese tipo de juego que se encuentran delante y les supera por complero.
(Fotografía de Gary A. Vasquez-Imagn Images)





