Miami Heat: al borde de la barrida y las Finales del Este


Lo recordamos ya –como siempre cuando se da este escenario– y nos lo quitamos de en medio: nunca, repetimos, nunca, se ha remontado un 3-0 en una serie de playoffs. Así pues los Milwaukee Bucks, el equipo con mejor marca en temporada regular (56-17), tienen ante sí el reto de hacer historia y desvirgar un récord que resiste, inmune, a toda clase de épica y esperanza.

Los de Budenholzer arrancaron la velada con la urgencia de quien se sabe en una situación delicada y a un solo tropiezo de convertirla en casi insalvable, y por ello su despliegue de energía fue absoluto desde el salto inicial; los Miami Heat, no obstante, no se dejaron amedrentar, y evitaron en todo momento que su rival abriese demasiada brecha en el marcador, reteniendo la tensión y el equilibrio en el parqué.

Así, con un Brook López (22 puntos) recordando al de sus mejores años en los Nets (atacando el aro y desanclándose de las esquinas), un George Hill cumpliendo con el rol de point guard que tan grande le queda a Eric Bledsoe, y un Giannis Antetokounmpo omnipresente en el rebote, los de Wisconsin embocaron el descanso con una ventaja modesta pero buenas sensaciones, con los secundarios compensando el desacierto en el tiro de su líder (57-50).

Y por un momento pareció que los Bucks podían matar el partido; el choque se mantuvo parejo tras la vuelta de vestuarios, pero cuando faltaba un sólo minuto para terminar el tercer cuarto, varias faltas forzadas consecutivas por parte del MVP abrieron un margen de 14 puntos (87-73), dejando a los de Spoelstra momentáneamente noqueados.

MVP nominal vs MVP real

Entonces llegó su turno. El de un Jimmy Butler que apenas había aparecido, pero a quien las situaciones al borde del abismo le ponen como la madre de Stifler a Paul Finch. Una versión clutch tan narcisista y demoledora que, de extenderse a todo el encuentro, hablaríamos, no sólo de uno de los mejores de la liga sino de todo un aspirante a MVP.

Butler amasó pelota, capturó rebotes importantes, forzó pérdidas y anotó canastas clave cuando tanto quema el balón en otras manos no tan gélidas como las suyas.

El escolta acabó con 30 puntos (17 en la última manga), 7 rebotes, 6 asistencias y 19 visitas a la línea de personal. Finalizó la noche con un +23, solo superado por un Goran Dragic (+24) inmerso de lleno en su segunda juventud, y acompañado por un Adebayo (20 puntos, 16 rebotes) que funciona como un reloj, y un Jae Crowder (17 puntos y gran empuje en defensa) a quien le sentó tan bien salir de Memphis como a Butler huir de Philadelphia.

Antetokounmpo, bien obstaculizado en la pintura y donde apenas pudo penetrar con un par de sus clásicos reversos, lo intentó desde el triple; pero el griego no es un tirador… 0 de 7, quedando más patente que nunca lo paradójico (y lo meritorio también) de estar en ciernes de llevarse su segundo MVP consecutivo careciendo del arma que más premia en la NBA actual: el tiro de tres.

115-100 definitivo para Miami gracias a un cierre de encuentro sensacional (parcial de 21-6), donde los de Florida volvieron a demostrar que son un señor equipo que hasta bigote tiene, y los Bucks un conjunto que cuando Anteto no arrolla y el triple hace aguas, carece de ‘Plan B’ y pierde al completo su identidad.

Cerramos con el titular: los Heat a un solo triunfo de sus primeras Finales de Conferencia tras la era James-Wade, y los Bucks a una derrota de apearse de la burbuja con una durísima barrida; algo que dejaría el proyecto de Wisconsin muy tocado, y con la continuidad de su vaca sagrada pendiendo de un hilo.

(Fotografía de portada de Mike Ehrmann/Getty Images)


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