Milwaukee acaricia el anillo tras conquistar Phoenix y poner el 3-2


Con 2-2 en las Finales, con LeBron James como espectador de lujo, con el desierto de Arizona como testigo… Las espadas estaban en todo lo alto de cara a un Game 5 que se antojaba determinante y en el que ni Suns ni Bucks decepcionaron. Devin Bookers estuvo genial, pero Giannis Antetokounmpo y compañía (Jrue Holiday y Khris Middleton) realizaron el mejor partido de las Finales en conjunto para que los de Wisconsin fuesen los que terminasen sonriendo. Al final, 119-123 para que Milwaukee se quede a un solo paso de un anillo que no logran desde 1971.

¿Aletargados? Para nada. Tras dos derrotas consecutivas en Milwaukee, los chicos de Monty Williams salieron al Game 5 con el cuchillo entre los dientes. A ambos lados de la cancha mostraban una agresividad que los Bucks eran incapaces de igualar. Jae Crowder y Devin Booker (11 de sus 40 puntos totales fueron en los primeros 12 minutos) las enchufaban mientras la defensa desesperaba a Milwaukee, que en el primer cuarto acumuló hasta seis pérdidas (tuvieron cinco en todo el cuarto partido). La balanza se estaba inclinando, y más lo hizo cuando Jrue Holiday hubo de abandonar la cancha mediado el primer cuarto con dos faltas personales. Eran momentos duros para los de Budenholzer, que vieron como su rival se distanciaba hasta cerrar el primer round con una renta de 16 puntos (37-21). Por suerte para ellos aún quedaba mucha pelea por delante.

Sin Giannis Antetokounmpo (aunque parezca mentira) Milwaukee encontró el camino para dar la vuelta a la tendencia del encuentro, y es que más que dos cuartos, parecieron dos mundos. Como decíamos, con la estrella griega sentada, los Bucks firmaron un parcial de 21-5 (10 de Holiday) para poner el 42-42 en el electrónico. Sí, en un abrir y cerrar de ojos teníamos un partido nuevo, uno que espoleaba tan fuerte a los de Wisconsin como despertaba dudas a los Suns. Solo el regreso a pista de Booker devolvió el aliento a un equipo que parecía a la deriva pese a tener a Chris Paul sobre el parqué. Sin embargo, la presencia del estelar escolta tenía notas opuestas, por un lado era quien veía aro con más facilidad, por otro cortaba el flujo del balón en Phoenix. Milwaukee compartía la bola en ataque; su rival optaba en demasiadas ocasiones por dársela a Booker y simplemente esperar a que se la juegue. Metió algunas, pero también falló otras mientras los Bucks contaban casi cada ataque por canasta. Al descanso, 61-64 y la sensación de que los Bucks tenían el partido donde querían tras un demoledor segundo cuarto (24-43).

A la vuelta de vestuarios la dinámica del partido no cambió un ápice. Milwaukee había encontrado el camino y los intentos de Booker quedaban en canastas que siempre tenían respuesta. El acierto de los Bucks se podía tildar casi de inaudito. Ya lanzase uno y otro –y aquí incluimos a Pat Connaughton–, el aro de los Suns no hacía más que sonar ‘chof’, que diría Guille Giménez. Ante tal despliegue, Booker parecía enfrentarse a todos por cuenta propia, ya que mediado el tercer cuarto Jrue Holiday llevaba 23 de sus 27 puntos finales y Khris Middleton contaba con 20 en su casillero (finalizó con 29); y sí, Giannis Antetokounmpo seguía dominando en la pintura. Fueron minutos en los que los Bucks se mostraron simplemente imparables hasta estirar su renta los 10 puntos (75-85).

Reacción de Phoenix

Si con la ventaja de los Suns se atisbó fragilidad, una vez que los Bucks marcaron distancias se mostraron en todo momento como un muro casi infranqueable. Booker realizó un partidazo con 40 puntos que le sigue aupando al olimpo de las estrellas, pero por momentos le dejaron muy solo; es más, podemos decir que no fue hasta los últimos seis minutos del último cuarto, coincidiendo con acciones positivas de Mikal Bridges (13 puntos) y Chris Paul (21 puntos y 11 asistencias), cuando Phoenix realmente pareció poder remontar… ¡y lo hizo!

Aunque Middleton estaba empeñado en no dar opción alguna a los de Arizona, estos se sobrepusieron a cada golpe para acabar firmando un parcial de 12-3 cuando más lo necesitaban. Así, en dos minutos pasamos del 107-117 al 119-120, o lo que es lo mismo, del game over al ‘hay partido’. Y vaya si lo había. Tirando de orgullo y talento, los Suns consiguieron lo que parecía imposible: tener posesión para ponerse por delante con 30 segundos por jugar. Los fallos desde la línea de tiros libres de Antetokounmpo y un lanzamiento errado posteriormente por Holiday les colocaron en tan deseado escenario. Y justo ahí, cuando solo les restaba asestar el golpe final… se quedaron con la miel en los labios.

La tuvo Booker

El balón, como en muchísimas ocasiones durante la noche, fue a manos de Devin Booker, y también como en quizás demasiadas posesiones, no se movió de ahí. La estrella de los Suns fue a por P.J. Tucker y buscó el sitio para hacer un tiro, uno que debía llevar el júbilo a las gradas del Footprint Center y a todo el estado de Arizona, pero por allí había alguien que no estaba de acuerdo con ese plan. Jrue Holiday, enorme en ataque durante muchos momentos del partido, se hizo aún más grande para realizar un robo épico que terminaría en asistencia para que Antetokounmpo, quien firmaría un serio partido con 32 puntos, 9 rebotes y 6 asistencias, se colgase de aro y tuviese tiro libre adicional. Lo falló, pero el rebote fue para los Bucks y Middleton el invitado a la línea. Metió uno, puso cuatro puntos arriba a los suyos y el intento a la desesperada de Phoenix no hizo sino certificar que en tres días, en Milwaukee, los Bucks tendrán la oportunidad de lograr el segundo anillo de su historia.

Un trío de lujo

Phoenix es muy buen equipo, pero imponerse ante lo conseguido anoche por el Big Three de Milwaukee –porque es justo eso, un Big Three–, es otra película. Los Bucks están camino de hacer historia ganando la NBA 50 años después, pero lo que ya es seguro es que en el Game 5 firmaron otro capítulo de lujo de una fantástica aventura de playoffs. Con el partido realizado por Antetokounmpo, Middleton y Holiday, estos se convirtieron en el primer trió de compañeros de la historia de las Finales firmando 27 o más puntos cada uno en un mismo partido. Los Suns lo intentaron, y a punto estuvieron de conseguirlo, pero la prueba a superar era casi imposible. ¿Podrán repetir los Bucks una actuación así en el Game 6? Si ocurre, será complicado ver de vuelta la eliminatoria en Arizona.

(Fotografía de Ronald Martinez/Getty Images)


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