Minnesota cierra su gira con un 0-5 de balance


Desde la noche del 31 de octubre, cuando la NBA se maravilló por el regreso de Derrick Rose a su máximo nivel, los Timberwolves no saben lo que es ganar. Aquella velada del mejor Rose posible, con 50 tantos en su haber, aquel triunfo sobre los Jazz, además de suponer un espejismo de alegría en una campaña plagada de penas para Minnesota, fue la última victoria de los de Minneapolis hasta la fecha.

Desde entonces, derrotas y derrotas, aunque es de  justicia explicar, que no justificar, que el calendario, si bien no imposible, tampoco ha sido una panacea. Porque tras el triunfo en casa contra Utah, los de Tom Thibodeau emprendieron una gira de cinco encuentros por California, y una parada en Portland, que cerraron anoche. ¿El resultado? Pues un 0-5 de balance, que deja a los Wolves con 4-9, hundidos en el Oeste. No pudieron ganar ni a los Warriors, ni a Portland, ni a los Clippers, ni a los Lakers ni, anoche, a los Kings, 7-5 para Sacramento y séptima posición del Oeste. Da la sensación de que los propios Kings están donde pensábamos que estarían a estas alturas los Wolves- antes de la petición de traspaso de Jimmy Butler- y viceversa.

Sin restricción de minutos para Butler

Anoche, antes del duelo contra los Kings (121-110) se extendió la noticia-rumor de que Jimmy Butler y los Timberwolves podrían haber llegado a un acuerdo para limitar la presencia del jugador en pista a poco más de media hora por encuentro. La idea era que el de Texas terminara así de coger la forma y el ritmo, tras no participar en el pretemporada, además de evitar lesiones y disminuir el riesgo de que se produzcan problemas físicos que aborten un posible traspaso en el que los rectores de Minnesota, aseguran a Butler, siguen trabajando.

Sin embargo, si acudimos a los minutos disputados por el escolta, o bien ese pacto no existe o ayer se lo saltaron completamente. Butler jugó 41 minutos (13 puntos, 8 asistencias y 8 rebotes) después de celebrar 43 contra los Lakers y prácticamente 40 contra los Clippers. Antes, no había saltado a la pista contra Portland ni contra Utah. Es realmente muy extraño todo lo que rodea al jugador.

0-8 como visitantes

Y en ese ambiente, es difícil construir algo potable. Los problemas de Minnesota se agravan fuera de casa, donde ha perdido todos los encuentros disputados. Su 0-8 de balance como visitante es el peor de toda la liga; los Wolves, junto con los Mavericks, los Suns y los Cavaliers, los únicos que no saben lo que es vencer a domicilio.

Ayer, más de lo mismo para Minnesota, que entró a remolque en el último cuarto y que se puso a lomos de Derrick Rose, quien casi él solito firmó un parcial de 0-12, con tres triples seguidos para el base, que devolvieron a la vida a Minnesota. Butler, con 3 minutos y 19 segundos por jugarse, falló los dos tiros libres que podrían haber empatado la contienda. De ahí, de ese 108-106, se pasó a un imposible ya para Minnesota 115-107, tras un parcial de 7-0 iniciado por un mate de Kosta Koufos tras un fenomenal pase de Buddy Hield (15 puntos y 10 rebotes). Willie Cauley-Stein, 25 tantos, el mejor de unos excelentes Kings, donde sus titulares rindieron a un nivel muy alto. En Minnesota, los 21 puntos, 6 rebotes, 5 asistencias de Rose y los 39 puntos y 19 rebotes del mejor Karl-Anthony Towns no sirvieron de nada. Como consuelo para los Wolves está el hecho de que ahora vienen cinco partidos seguidos como locales, donde los de Tibs han sacado todas sus victorias de la temporada, para un balance de 4-1 en su feudo.


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