MVP y DPOY: Jordan, Olajuwon… ¿Davis?

Cuatro días atrás, la NBA hacía públicas las listas con los tres finalistas, de entre todos los votados, para alzarse con los galardones más prestigiosos que entrega anualmente la competición.

Tan solo uno de ellos duplica nominación. es candidato a dos categorías: MVP de la temporada regular, y Jugador Defensivo del Año (DPOY). Escribimos entonces que aspirar a estos dos reconocimientos, y hacerlo además en la misma temporada, no es algo que esté al alcance de muchos.

Y precisamente Justin Kubatko, de StatMuse, nos trae la acotación que nos deja con una lista diminuta. Tan solo dos nombres a lo largo de la historia. ¡Y qué dos!

y . Tan solo ellos, en las temporadas 1987-88  y 1993-94 respectivamente, lograron ser el mejor defensor de la Liga y, al unísono, el mejor y más completo.

Muy difícil

No obstante, parece que la hazaña de la estrella de los New Orleans Pelicans perecerá aquí. En el último peldaño. Del dicho al hecho —ya lo dice el refrán— hay un trecho. Jugadores que hayan levantado ambos galardones en algún momento de sus carreras hay varios; que lo lograran en la misma, tan solo las dos leyendas de arriba.

Y este año, a pesar del insoslayable protocolo que obliga a preelegir a tres (y por ello tenemos a LeBron y a La Ceja), parece más claro que nunca que el trofeo irá, en esta ocasión, para .

Algo similar ocurre con el DPOY, plaza donde las opciones de La Ceja son algo superiores a las de MVP, pero donde parece que parte con ventaja el pívot de los Jazz, .

Jordan, categoría única

Otro dato, por cierto, igual de curioso que nos da Kubatko, da lugar a otra sección en la que ya solo reina un nombre en solitario.

Michael Jordan ha sido el único jugador en la historia de la NBA —también en aquella 87-88— en ser capaz, en la misma campaña, de verse reconocido como Jugador Defensivo del Año, y alzarse con el pichichi, esto es, terminar con el máximo promedio anotador de la Liga.

Los números de His Airness aquel curso fueron de otra galaxia: 35 puntos, 5,5 rebotes (1,7 ofensivos), 5,9 asistencias, 3,2 robos y 1,6 tapones. Eso sí, con la barbaridad de 40,4 minutos por partido, y sin perderse ni uno solo de los 82.