NBA y árbitros discuten públicamente

Cuando Ira Winderman, periodista de South Florida Sun Sentinel, escribía un texto sobre cómo la había admitido sendas equivocaciones arbitrales en contra de Miami Heat, seguro no pensaba en que ello acabaría siendo el detonante de un enfrentamiento vía Twitter entre la Liga y el estamento arbitral. Pero así ha sido.

El citado periodista se hacía eco de lo anunciado por la Liga en sus informes Last Minute Report, los cuales son publicados a diario analizando las decisiones arbitrales que se toman en los dos últimos minutos de partidos apretados. De ellos destaca que en dos partidos consecutivos los colegiados no hayan señalado sendas violaciones de saque de cinco segundos que devolvían la posesión a los Heat. Hasta ahí todo correcto. Con comunicados similares a diario, es habitual que los medios destaquen lo ocurrido en determinados encuentros. Sin embargo, no lo es tanto que la asociación de árbitros responda, que es justo lo que ha ocurrido.

Tras ver cómo Ira Winderman hacía mención al hecho de que los colegiados no contasen bien los cinco segundos, el organismo arbitral reaccionó rápidamente para decir lo siguiente: “Un defecto fundamental de los informes L2M conduce a este tipo de reacción en los medios. La violación de cinco segundos no debería ser incluida aquí, ya que nuestro cronómetro no se maneja en décimas de segundo. Esperar que un ser humano sea tan exacto como un cronómetro es irracional. El árbitro siguió el protocolo”.

Llegados a este punto no había problema alguno. Ahí nadie les puede quitar la razón. Una persona cuenta sin esa minuciosa exactitud. No obstante, Winderman no dejó ahí el tema y decidió plantear otra cuestión con esta reflexión: “Nadie puede hacerlo, pero la NBA emite su informe y nosotros informamos sobre ello. Pregunta: ¿Por qué no se puede medir electrónicamente igual que se hace con las violaciones de 24 y 8 segundos? Nunca habrá dos personas que cuenten igual. Eso no se puede esperar”.

¿Qué los árbitros no cuenten y lo dejen todo en manos de la tecnología? Puede ser. Pero lo que realmente preocupa a quienes deben impartir justicia sobre la pista es que la NBA rearbitra mediante lo que ellos definen como “proceso defectuoso”.

“Nuestro problema no son los medios, sino los informes L2M. Es un proceso defectuoso en el que analistas sin experiencia en el arbitraje utilizan diferentes protocolos para evaluar lo señalizado por los árbitros. Es algo que produce incoherencia y frustración para aficionados, equipos y árbitros”.

La NBA contesta

Tras verse señalada directamente con el dedo, la NBA no tardó en poner varias objeciones a lo expresado por el estamento arbitral. Cierto es que han recibido críticas desde que empezaron a emitir un juicio propio sobre determinadas acciones de los partidos, pero hasta ahora ninguna se había dirigido a lo que podemos catalogar como poca profesionalidad entre sus empleados. Es justo ahí donde centran su respuesta a lo anteriormente expuesto por los colegiados.

“Eso no es exacto; todas las señalizaciones incluidas en los informes L2M son evaluadas por revisores entrenados para calificar las jugadas tal cual se ordena a los árbitros que lo hagan; sus decisiones son aprobabas por personal senior en el arbitraje (exárbitros) y por personal de operaciones de baloncesto, todos ellos con muchos años de experiencia en la NBA”.

Los árbitros insisten

Pese a pasar horas en las que el hilo de Twitter había quedado en silencio, los colegiados han vuelto a la carga para culpar a la NBA por rearbitrar un conteo humano que a todas luces no se puede medir con tecnología, ni mucho menos contemplar como un error arbitral; insisten asegurando que si de eso se ocupase gente capacitada nunca lo hubiesen incluido en el informe: “Si los revisores estuviesen al nivel de árbitros entrenados nunca hubiesen señalado esto en el informe. Eso es algo que viene así en los libros a partir de los cuales hacemos nuestro trabajo. Hablamos de fracciones de segundo indetectables sin tecnología. Mira el conteo”, concluye enlazando a una de las jugadas en cuestión y a cómo el árbitro lleva la cuenta con su mano.

Y para terminar, invitan a que todos los aficionados hagan su propia evaluación de la acción contando, con cronómetro en mano, cuánto tiempo tarda exactamente el jugador en poner el balón en juego desde la banda.

Mar de fondo

La polémica lleva tiempo servida. Tras meses en los que nadie alzaba la voz ante los comunicados de la Liga sobre errores arbitrales, el partido que enfrentó en Navidad a Golden State Warriors y Cleveland Cavaliers terminó por levantar la marea. La NBA aseguraba que los árbitros habían dejado sin señalar dos faltas sobre LeBron James y Draymond Green respondía calificando a lo que hacía la Liga como algo “inútil y sin sentido”. El argumento del jugador de los de Oakland se fijaba en un hecho constatado: por muy igualado que esté un partido este no depende únicamente de lo ocurrido en los dos últimos minutos, sino en el desarrollo de todo el encuentro. Y fueron sus palabras –poniendo en entredicho el sistema–, las que sirvieron para que en aquel momento los árbitros se adheriesen a su opinión. Y es que el desencuentro entre los dos estamentos lleva tiempo masticándose.

¿Sirve para algo?

Está es la gran duda. Lo que hace la NBA, señalar errores arbitrales que realmente no son rearbitrados, ya que el resultado no cambia en caso alguno, empieza a verse únicamente como una manera de poner en el foco a los colegiados, quienes por cierto tampoco llevan un buen año en su relación con los jugadores. Mirado desde ese ángulo, el nivel de justicia que podría darse por la revisión en vídeo queda en algo únicamente moral salvo cuando se da in situ durante los encuentros. Entonces, ¿es necesario complicarse así la vida? No lo parece. Más aun cuando lo único que está provocando es fricción y malentendidos que en cualquier caso deberían resolverse en privado.