Noche de homenajes a Kobe Bryant en los pabellones NBA

El Madison Square Garden y el Pepsi Center lucieron iluminados de oro y púrpura en recuerdo a la leyenda angelina

Poco después de conocerse la trágica noticia del fallecimiento de , los rumores e informaciones que apuntaban a una posible suspensión de la jornada de la NBA se fueron sucediendo. Aunque la Liga no decía nada de manera oficial, diversos periodistas señalaban que era algo que se estaba discutiendo con premura, ya que los partidos debían comenzar a las 21:30 horas (horario español); es decir, casi cuando aún no se conocía con detalle qué había ocurrido y quiénes, además de Kobe, habían perdido la vida en tal fatídico accidente de helicóptero.

La NBA optó porque se jugase. Quizás si hubiese habido más tiempo –la jornada dominical empieza antes– la decisión hubiese sido distinta, pero lo cierto es que el hecho de que se disputasen los partidos programados permitió que equipos, jugadores, entrenadores y aficionados diesen un improvisado homenaje a la leyenda de los aportando un toque de calor y recogimiento a una noche que desveló al mundo.

El ‘8’ y el ’24’, eternos

No hizo falta preparar nada por todo lo alto. No se necesitó una gran planificación ni tampoco que nadie dijese nada. Kobe Bryant habló por sí solo en cada cancha con sus dos números, el ‘8’ y el ’24’, haciéndose eternos en una noche en la que cada canasta suspiraba por él. Mientras entre los aficionados se sucedían las ideas para homenajear a uno de los deportistas más grandes de la historia, la jornada empezaba en Denver con un sobrecogedor silencio en la oscuridad –solo iluminada por su imagen– mientras el speaker recordaba a los presentes lo grande que ha sido La Mamba Negra.

En Colorado se vivió el comienzo de un improvisado homenaje que nadie quería dar. No ahora. Porque Bryant jugó en un solo equipo durante su carrera de 20 temporadas, pero el amor y pasión que despertó tocó a todos por igual. En Denver recordamos que está en el olimpo del baloncesto. En el resto de pabellones que si algo sabemos con seguridad, es que su recuerdo nunca se irá.

Durante su carrera, en la cual lograría cinco anillos, Kobe lució dos dorsales, el ‘8’ y el ’24’. Fueron justo estos números los que anoche palpitaron en nuestros corazones cuando los equipos decidieron que no había mejor señal de respeto para alguien que hizo más grande el baloncesto que agotar las primeras posesiones del partido. En San Antonio tanto Raptors como Spurs abrieron su encuentro dejando que los 24 segundos corriesen al son de Kobe. En Atlanta, Trae Young optó por dejar pasar los 8 segundos sin cruzar al otro lado de la cancha para que justo después los Wizards diesen 24 segundos de calma.

Y lo mismo ocurrió en el resto de canchas. Las palabras prácticamente sobran. Kobe deja un legado inigualable. No era solo su baloncesto –puntos meten muchos–, era su dedicación, su pasión, su ética de trabajo, su capacidad de superación… Era un jugador diferente. No es un recuerdo. Es pasión por la vida y por un sueño.

New York y Denver, de oro y púrpura

Los Lakers no pueden entenderse sin Kobe, ni a Kobe sin los Lakers. Anoche, entre el dolor y el enorme recuerdo que en todos dejó, el oro y púrpura resplandeció más que nunca antes pese a que no había partido en el Staples Center. En New York, La Ciudad que Nunca Duerme –como tampoco lo hará él en el corazón del baloncesto–, se iluminó el Madison Square Garden con esos colores que vieron a Bryant entrar en la historia como uno de los más grandes de todos los tiempos. En Denver, donde se dio el primer salto inicial a la jornada más triste de la NBA, el Pepsi Center también quiso latir como tantas lo hicimos todos con Kobe: de oro y púrpura.

Ha sido solo la primera noche, pero vendrán muchas más –tantas como haya– en las que Kobe seguirá con nosotros. Aunque llevase algunos años retirado, ver un partido de NBA es tenerlo siempre presente para todos aquellos que le han visto dejar hasta su última gota de sudor sobre una cancha. El martes por la noche será el Staples, con un Lakers-Clippers, el que abrace su leyenda.

(Fotografía de Jonathan Bachman/Getty Images)


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