O.J. Mayo se confiesa: “He hecho cosas locas, pero no soy un loco”

, o la narración de un flirteo con el estrellato NBA que termina por descarrilar debido a su ofensiva relación entre atributos mentales y deportivos. Hace solo unos días recordábamos el porqué de que lleve más de un año desaparecido por no privarse de nada en sus momentos más íntimos. A un año vista del levantamiento de su condena, el jugador, aún de 29 años, ha admitido su escasez de juicio en mucha de las acciones que le han conducido a donde está en estos momentos.

“Pensar eso (que estoy loco) es una perspectiva fácil para alguien que viera la forma en la que yo vivía. No soy un ignorante. Alguien podría fácilmente decir eso tras ver mi expediente. Pero no soy así. Estoy lejos de ser un loco. He cometido decisiones locas, pero no estoy loco. Estoy bien conmigo mismo. Estoy a gusto con mi cuerpo. Hice conmigo un agujero, pero no es un ataúd. Todavía puedo salir”, alegó recientemente O.J. Mayo, en declaraciones al prestigioso medio Sports Illustrated.

Volver a Milwaukee

El escolta, ahora parado por obligación, fue sancionado por violar la política de consumo de sustancias prohibidas que mantiene, y sigue endureciendo, la NBA. No obstante, Mayo está lejos de sentirse un jugador pretérito y afirma guardar deudas con su profesionalidad y con Milwaukee , conjunto para el que jugó su última temporada profesional (2015-16).

“Quiero volver a donde lo dejé (en Milwaukee)”, contesta Mayo cuando se le pregunta por su destino idílico. “Estaba realmente bien con Jason Kidd (técnico). Ésa ha sido la mejor relación que tuve con un entrenador (además de su técnico en el instituto, Dwaine Barnes, donde fue estrella adolescente). Tuve una gran relación con Giannis (Antetokounmpo) y Khris Middleton, estaba a gusto allí. Siento que les dejé tirados, que hice trampa durante dos años. Ellos pagaron 8 millones y yo fui, a mi juicio, un jugador insuficiente. Invirtieron millones de dólares en mí y yo no estuve a la altura. Tendré 30 años el próximo verano. Si me dan la oportunidad. puedo compensar eso. Se lo debo”, recalca O.J. Mayo.

El escolta cerró su último año en Milwaukee con 7,8 puntos de media en un curso lastrado por las lesiones, el tobillo, y la ausencia del rendimiento que se esperaba en una edad tan a mano de su cenit vital.

Puesta en forma

Mayo, que, parece, ha vuelto a ponerse en forma tras un primer año de sanción en los confines de su estado óptimo natural, podría tener interés en jugar en el extranjero esta temporada que viene. China, España o Israel le atraen en cierta medida, pero todavía no ha obtenido ofertas de ninguna clase para abrir el melón por esa vía.

Con su, parece, renuncia a los hábitos que le sacaron de la NBA, el 1 de julio del 2018 O.J. Mayo tendrá la posibilidad de superar el veto de la liga por violación del consumo de sustancias. Tanto la propia competición como la Asociación de Jugadores (NBPA) tendrán que aprobar su reingreso. En tal momento, Mayo deberá demostrar no haber consumido marihuana o cualquier tipo de droga en el último año, además de haber superado el tratamiento de la liga para superar sus adicciones. Su readmisión está todavía lejana, pero él mismo afirma estar haciendo los deberes con antelación.


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