Pierce sintió como “irrespetuoso” el modo en el que Allen dejó los Celtics


La leyenda de Boston recalca que intentó en varias ocasiones ponerse en contacto con su compañero sin que este le contestase

La historia que siempre vuelve. Como si de una fiesta programada en el calendario se tratase, cada año salta alguna información o declaración sobre el turbulento adiós de Ray Allen a Boston Celtics en el verano de 2012.

Lo ocurrido es de sobra conocido por todos. Tras pasar cinco años en la disciplina de los verdes ganando el anillo de 2008, Ray Allen optó en la agencia libre de 2012 por firmar con Miami Heat, justo en el equipo con el que habían perdida en las dos últimas campañas en playoffs y en el que jugaba LeBron James, quien ya era rival de los Celtics cuando militaba en Cleveland Cavaliers.

Han pasado ochos largos años, tiempo más que suficiente para que las heridas causadas por aquel episodio hayan cicatrizado. Sin embargo, cuando alguno de los miembros de aquellos Celtics es cuestionado por lo acontecido, no suele dejar en muy buen lugar a Allen. Eso es justo lo que ocurre con Paul Pierce, quien pese a haber explicado en varias oportunidades que ha recuperado el trato con su ex compañero, no duda en recalcar que las maneras en las que dejó el equipo dolieron mucho.

“En primer lugar se fue con nuestro rival. LeBron James era el rival de los Celtics, independientemente de si estaba en Cleveland o Miami. Con él tuvimos algunos de los enfrentamientos más apasionados del momento. Fue como… ‘maldición, simplemente nos vencieron y luego te vas con ellos'”, comenta en una aparición reciente en el All The Smoke Podcast presentado por los ex jugadores de la NBA Matt Barnes y Stephen Jackson.

Pero Pierce va más allá. Dejando de lado la decisión en sí, la leyenda de los verdes explica que Allen no respondió a sus llamadas antes de acabar decantándose por firmar con Miami. “Le llamé cuando estaba negociando con los Celtics antes de decidir su marcha. No respondió a las llamadas de nadie y luego escuché que estaba hablando para irse a Miami. No devuelves mis llamadas… Simplemente lo sentí como que debía existir ese respeto como compañeros de equipos, como hermanos… y que podíamos tener esa conversación. Si quieres dejar de jugar con nosotros, dínoslo. Pero no te quedes callado y te vayas. Lo sentí como una bofetada en la cara, como una falta de respeto por parte de un hermano. Ese fue el problema. Desde entonces hemos hablado y mejorado las cosas. Pero en ese momento lo sentí como algo irrespetuoso”, sentencia.

En todo caso, Pierce habla de un pasado muy lejano. Ya en 2017 fue él mismo quien compartió por redes sociales una foto con Allen recalcando que era el momento de volver a estar todos juntos, haciendo referencia a quienes formaron parte de los Celtics campeones. Y es que eso es irrefutable. Por mal que terminasen las cosas, todos compartirán siempre uno de los momentos más importantes de sus carreras.

(Fotografía de Jason McCawley/Getty Images)


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