Viendo que pasan las semanas y las jugadoras siguen sin dar su brazo a torcer, la WNBA ha puesto una primera fecha de corte que suena a amenaza de cierre patronal. La Liga tuvo ayer una reunión con 50 jugadoras y representantes del sindicato para informar que el 10 de marzo deben haber firmado el convenio colectivo para evitar cualquier alteración del calendario natural de la temporada 2026.
La posición oficiosa de las jugadoras es cobrar una parte de los ingresos relacionados con el baloncesto, un sistema igual que el de la NBA aunque el porcentaje estuviese lejos del casi 50% que perciben los jugadores masculinos. Las cifras filtradas oscilaban entre el 25 y el 30%, pero la WNBA prefiere seguir estipulando los salarios en números redondos para controlar ese influjo de dinero.
Ahora mismo la NBA calcula que el 80% de sus ingresos irán dirigidos a costes operativos y pretende darle el 70% del sobrante a las jugadoras. Es decir, aproximadamente el 14%, pero siempre en cifras netas y no en porcentajes. Si un máximo en la NBA puede llegar hasta un 35% de la masa salarial, en la WNBA nunca sobrepasará el millón de dólares base (según la última oferta que compartía Alexa Philippou en ESPN).
Se supone que el 8 de mayo debería de arrancar la próxima temporada de la liga femenina. Pero antes toca hacer Draft de expansión con dos nuevas franquicias, Toronto Tempo y Portland Fire, además del Draft tradicional y la agencia libre. Las negociaciones llevan más o menos estancadas desde el 9 de enero, fecha de la última prórroga que se dieron.
Este viernes el sindicato tendrá que dar respuesta a todo esto.
(Fotografía de portada de Mark J. Rebilas-Imagn Images)





