R.J. Hunter admite que su curso en Boston le pasó factura mental

Número 28 del Draft de 2015. Dos años garantizados como mínimo, al ser primera ronda, con los Celtics. Pero en octubre de 2016, solamente un curso después de su debut como profesional, era cortado por Boston tras 36 encuentros en la 2015-16. Luego, repescado por los , 3 duelos con Chicago en la 2016-17 y 5 más con los en la 2017-18. Sus apariciones en la NBA, 44 en total en tres cursos, no llegan a las 82 que colecciona en distintos destinos de la G League. De esos viajes, el más profuso fue en la 2017-18, Rio Grande Valley Vipers, el afiliado de Houston en la liga menor. Un total de 45 partidos y 20,4 puntos de media para el exterior.

Ahora, con esa inestable hoja de servicios, según la liga que se consulte, R.J. Hunter trabaja para volver al que considera su sitio, la NBA. La última forma de llamar a sus puertas fue mediante un contrato dual, firmado el 15 de enero de 2018, que le dio la oportunidad de competir en 5 noches con los Rockets.

En una entrevista con Gary Washburn, para Boston Globe, el tirador se sincera. Ha trabajado con los Rockets en Las Vegas Summer League 2018, cuarto verano consecutivo en las competiciones estivales. A pesar de que su presencia en la G League casi dobla a los duelos disputados en la NBA, él se machaca para que las puertas de la gran liga se le vuelvan a abrir. Y en esa empresa apunta a Houston.

Boston le pasó factura

La 2015-16, donde llegó a disputar además de esos 36 encuentros de Temporada Regular con los Celtics 5 más en los playoffs, le hizo daño. Ahora Hunter admite que ser una primera ronda de Draft y tener tantos ojos puestos en él, y la presión derivada de ello, le pasó factura. No pudo desarrollar su juego, se estancó y en el citado octubre de 2016 Boston eligió a en lugar de a él. Solo había un sitio. La salida fue dura.

Después, Chicago no se reveló como una gran plaza y solo Houston, que lo llamó para la causa en la 2017-18, pareció recuperar algo de Hunter, quien admite ahora que es un jugador más maduro que el de la 2015-16, donde se hacía demasiado daño. “Me castigaba por cosas que ni hacía mal”, reconoce.

¿Sitio en Houston?

Hunter brilló en los Valley Vipers, afiliado de los Rockets. Y en la franquicia liderada por no le pierden la pista. De ahí ese contrato dual de enero de 2018 y de ahí esa presencia en Las Vegas Summer League. Hunter asegura que enfoca sus pensamientos en qué pudiera aportar a los Rockets para la 2018-19, tras cubrir casi una vida deportiva en la G League. “Lo aprecio, no tienes los mejores hoteles ni las mejores comidas, pero sientes un gran aprecio por la liga”, apunta sobre su tiempo en esa competición, que le sirvió para poner la cabeza en orden, mejorar y valorar “lo que estoy haciendo para ganarme la vida”.

Y ese trabajo, para un Hunter que se ha convertido en un estudioso del juego, quiere el de Ohio que siga en Texas, en los Rockets. Un segundo capítulo en un plantel candidato al anillo. “Los veteranos (de Houston) me han enseñado a pensar en el juego y a ser paciente”. Tiene 24 años, tiempo para volver, para permanecer, para seguir un viaje del que la mejor lección que ha sacado ha sido el amor a él mismo. “En este negocio creo que buscan que te adaptes a un modelo de persona que te aleja de cómo eres tú mismo. Estoy aprendiendo a emplear mis tiempos malos de manera inteligente. Voy uniendo piezas”.


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