Ricky Rubio y cómo terminó en los Suns, tras efecto dominó de la marcha de Mirotic al Barça

está completando una de las temporadas más limpias desde que llegó a la NBA. Puede que la mejor, elevando su reputación de artesano de canastas a un nivel superior: en estos momentos es el segundo jugador que más asistencias por partido reparte (9,2) solo por detrás de LeBron James (10,8). Hablamos de su mejor registro de pases de canasta desde que llegó a Estados Unidos al que además agrega su récord de puntos (13,3).

Son buenos tiempos para el jugador formado en el Joventut de Badalona, que llegó a los Phoenix , donde conforma una unión bastante acertada con los jóvenes de la plantilla, en la última agencia libre. Ricky resulta el veterano de una rotación atestada de calidad y juventud con Devin Booker, DeAndre Ayton o Kelly Oubre Jr. como exponentes más avanzados. Los orbitan por un camino que parece acertado en estos momentos, sin pisar ahora mismo territorio playoffs (están a dos partidos y medio de la octava plaza en la que aguanta San Antonio). Se encuentran por el buen camino sobre todo porque en el banquillo trabaja Monty Williams, un experimentado técnico que está sabiendo extraer las vitaminas correctas a un grupo joven y todavía poco preparado para dar el máximo de forma conjunta.

En esa cohorte de jóvenes con visiones de comerse el mundo Ricky Rubio supone la necesaria presencia de un veterano; la pausa y sabiduría para que el quinteto no sea un gallinero. La comunión con el entrenador y el grupo al que fue a parar el MVP del Mundial parece plena, pero a punto estuvo de no ser así, según pudo rescatar el portal The Athletic este viernes.

Los Suns cayeron el jueves ante Indiana (paliza, 87-112) y fue precisamente en los Pacers donde pudo haber jugado Ricky si en verano no se hubiera producido una retorcida carambola que dio con el de El Masnou viajando para Arizona, tal como rescató la periodista Gina Mizell, de The Athletic.

La historia cuando abrió el mercado libre (30 de junio) era que Rubio tenía muy avanzadas las negociaciones para acabar jugando en los Indiana Pacers. La entidad que preside Kevin Pritchard tenía que cubrir el hueco de su backcourt que iba a dejar Victor Oladipo mientras estuviera lesionado; y también el del retirado Darren Collison (que ahora podría volver). Existían conversaciones y mucha afinidad por ambas partes. Parecía todo encaminado, reconocido por el propio Ricky.

“Estuve muy cerca, pero todo fue una locura en el último momento y terminé en un sitio que creo era en el que tenía que terminar. Creo que he llegado al que era el mejor destino para mí”, podía admitir Ricky a Mizell, al hilo del encuentro ante los Pacers.

Su conexión con Bogdanovic

Habiendo acabado la temporada 2018-19 y conociendo ya que Utah no pelearía por firmarle como agente libre (habían adquirido a Mike Conley vía traspaso), Ricky tenía claras sus prioridades: quería ser titular allá donde fuera, que el equipo pudiese pelear por victorias, ahora o en el futuro inmediato, no tankear sistemáticamente y también contar con una buena sinergia con el entrenador del lugar al que eligiese ir.

Indiana cumplía todos los requisitos. Podría gozar de un hueco privilegiado en un equipo acostumbrado a jugar playoffs cada temporada y, además, con un entrenador, Nate McMillan, bastante experimentado. Estuvo muy cerca, pero todo se torció a raíz de la decisión de Nikola Mirotic de regresar al Barcelona. Qué cosas.

Los Jazz estaban interesados en el hispano-montenegrino para reforzar su tiro exterior y el rechazo de este hizo que Utah centrara sus miras en otro tirador como Bojan Bogdanovic. En los Pacers, a su vez, pensaban que la unión de Ricky con Bogdanovic, que había jugado en Indiana ese curso pero era agente libre en verano, sería muy positiva. Pese a que pelearon su continuidad, los Pacers terminaron perdiendo a Bogdanovic, que firmó con Utah (cuatro años y 73 millones de dólares), y después de eso consideraron más prioritario reforzar su puesto de base con otro jugador. El elegido fue Malcolm Brogdon (no Ricky), al que dieron 85 millones en cuatro años (21 y algo por temporada).

No es que la llegada del ex de Milwaukee cerrase por completo la puerta a Ricky en Indiana, pero cuando Oladipo estuviera de vuelta, la plaza de titular estaría más complicada en los esquemas de McMillan. Por ese motivo y en un tiempo récord, se activó la opción de acabar en los Phoenix Suns. La franquicia de Arizona terminó haciéndose con Rubio por una cantidad de tres años y 51 milones.

“Como una estrella”

No fueron tontos los Suns, que andaban en búsqueda activa de un base, y vieron su gran oportunidad con Ricky. Pensaban que manejaban opciones muy escasas pero le garantizaron ser titular, rodeado de un grupo ávido de victorias, tener una función importante dentro del equipo y del desarrollo de los jóvenes, y le trataron “como una gran estrella”, según relataba el reportaje de The Athletic.

Así, Ricky Rubio decidió desestimar la opción de Indiana y decantarse por los Suns, donde ahora pelea por una octava posición de playoffs que es de las baratas de los últimos tiempos en la Conferencia Oeste.

“Pensábamos que no íbamos a poder fichar a nadie (en la agencia libre 2019), así que cuando nos llamaron desde el entorno de Ricky fue una excelente noticia para nosotros. Cuando puedes hacerte con un base de su nivel, de repente, es algo que te pone en una situación drásticamente mejor de la que estabas”, podía definir el entrenador, Monty Williams.

A la postre, salió bien la decisión pues Ricky Rubio celebra en estos momentos su mejor temporada en estadísticas desde que está en la NBA. Forma parte importante dentro de un núcleo que tiene los playoffs entre ceja y ceja. “Todo sucedió muy deprisa, pero creo que fue por una razón. Estoy muy feliz por cómo acabo todo”, podía añadir Ricky.

Carambola de las buenas la que hizo a Rubio fichar los Suns. Y tal como bajan las aguas hasta la fecha, fue una decisión favorable para sus intereses generales.

(Fotografía de portada: Christian Petersen/Getty Images)


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