Se cancela la renovación del Quicken Loans Arena


Llevaba paralizada desde el momento de su anuncio, el pasado mes de diciembre. Ocho meses en los que no se ha logrado resolver el tema de la financiación y finalmente ha provocado que los Cavaliers den al traste con la operación.

Escepticismo público

Dan Gilbert, propietario de la franquicia de Cleveland, había prometido una renovación de arriba a abajo del Quicken Loans Arena tasada en 140 millones de dólares. La reforma incluía el cupo de actualizaciones que rodea a todo estadio moderno; una reconversión multifuncional. El nuevo Quicken dispondría de zona de bares, restaurantes y diversos espacios de ocio y relajación.

El problema surgía a la hora del pago. No tanto en el cómo sino en el “de dónde”. Esos 140 millones iban a salir de dos fuentes principales: los propios Cavs, y los amables contribuyentes del condado de Cuyahoga. De haber aceptado, los impuestos de los ciudadanos no se habrían incrementado ni un centavo, pero obviamente sí que se habría desviado parte del presupuesto obtenido de los tributos ya existentes. La aportación que hubiese corrido a cargo del condado ascendía a 88 millones de dólares. Una parte de ella, se había pactado, saldría de los impuestos generados por la propia venta de entradas entre los años 2024 y 2034.

Por otra parte, el baloncesto supone una gran fuente de ingresos para la ciudad, y la reforma del pabellón habría generado una importante cantidad de puestos de trabajo. A todo esto, la ciudadanía tenía que dar el sí antes de iniciar las obras. Se abrió pues un trámite de audiencia para que todo interesado pudiese expresarse al respecto. Las demoras empezaban a ser dignas de aerolínea.

Diversas organizaciones y grupos de presión se habían opuesto desde el primer instante a que parte de estas reformas se llevasen a cabo vía erario público, y finalmente han logrado llevarse el gato al agua.

Espera insostenible

Hace 18 días, la Corte Suprema de Ohio ordenaba al secretario del Ayuntamiento de Cleveland, Pat Britt, que aceptase las múltiples peticiones de referéndum presentadas. Con esta sentencia, el proyecto amenazaba con perecer en el limbo de la burocracia.

Así pues, los Cavs han tomado su decisión. “Los retrasos en el tiempo debido al intento de referéndum, hacen que el proyecto sea inviable”, han dicho en un comunicado y recoge el Cleveland Plain Dealer, alegando que “el precio del proyecto no cesaría de subir debido al aumento de los costos de construcción”.

Adiós al All-Star

De este modo, además, se hace trizas el sueño de los Cavs como sede del All-Star para 2020 o 2021. La NBA les había advertido que si no arrancaban con las obras antes del próximo 15 de septiembre, no tendrían en consideración su oferta para albergar este evento en los años venideros.

Con este desenlace a modo de negativa, al menos por ahora, los accesos al pabellón seguirán siendo estrechos, las aglomeraciones se seguirán produciendo en la entrada, las colas continuarán siendo kilométricas debido a la escasez de accesos, no habrá lugar de acondicionamiento previo a los partidos y, en definitiva, seguirá sin existir vida en las entrañas del The Q antes y después de los partidos. Y la imagen de la remodelación de arriba se quedará en eso: solo en una imagen.


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