Steve Kerr salvó a Draymond Green de irse a Europa


El destino es caprichoso, y la NBA no deja de demostrarlo constantemente. La competición de baloncesto por excelencia está repleta de curiosidades, historias de superación y anécdotas dignas de las mejores películas habidas y por haber. Y en cierta forma, esa es la esencia de la Liga, demostrando que un sintecho puede llevar a su equipo a las Finales o que un ex presidiario es capaz de convertirse en el héroe del último anillo de los Lakers. La carrera de cada jugador que pasa por el baloncesto estadounidense es digna de documental, llena de giros inesperados y finales rompedores. 

Algo parecido le ocurrió a Draymond Green, tipo curioso donde los haya y al que se le echaba de menos en el repertorio de cuentos NBA. Actualmente, el que jugara en los Spartans es un jugador más que codiciado y se ha ganado a la fuerza el reconocimiento entre sus compañeros de profesión. Su perfecto entendimiento del baloncesto, combinado con su garra y carácter son todo lo que un gran equipo necesita para alzarse como campeones. De aquellas piezas sin las que el puzle nunca está completo y que en su ausencia es cuando más se les echa de menos. Pero que no son nada fáciles de encontrar, ni siquiera cuando estás ante ellas.

En su tímido inicio, Green no encontró hueco en esa posición de alero en la que Mark Jackson trataba de encasillarle. Y sin apenas incidencia en el juego del equipo, todo apuntaba a que el bueno de Dray tendría que tomar una frecuentada ruta al baloncesto europeo en busca de oportunidades con las que realzar su carrera. Aunque por suerte para todos, o casi todos, las pretensiones de unos Warriors en auge obligaron a realizar un cambio en la banca, pasando a ser Steve Kerr el entrenador de esta generación dorada que no necesita presentación. El ex de los Bulls le encontró un sitio de lujo al de Míchigan en el ala-pívot, y descubrió en él su sustento en la pista.

Seis años y medio después, ha sido un privilegiado espectador el que nos ha trasladado esta reliquia. Andrew Bogut ha querido compartir en programa de radio 95.7 The Game, que si no fuera por Kerr habríamos visto otra NBA. “Green estaba casi fuera de liga. Mucha gente no lo sabe, Mark Jackson trató de jugar con él en el tres más que en el cuatro y esa no era su posición natural. Luchó en su año de novato para encontrar su papel en la NBA y dentro del equipo. Una vez que tuvo la oportunidad de Steve, todo cambió. Estaba casi en un avión rumbo a Europa», agregó el pívot australiano entre risas. 

(Fotografía de portada de Ronald Martinez/Getty Images)


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