Sufrido triunfo de San Antonio sobre OKC, que se mete en apuros


Dos tiros libres de Manu Ginóbili certificaron la sufrida victoria de los Spurs sobre los Thunder (103-99). Fue una labor trabajada por parte de los hombres de Gregg Popovich, que ahora igualan a Oklahoma tanto en el balance global de la temporada, 44-32, como en el de los enfrentamientos entre ambos este curso, saldado con un 2-2.

A pesar de viajar con el mismo récord a menos de dos semanas para la conclusión de la Temporada Regular, el calendario complicadísimo de los Thunder y las sensaciones de hoy en Texas y de los últimos encuentros no son del todo halagüeñas.

El calendario habla de seis partidos por delante, en este orden: Denver, este viernes, visita a los Pelicans, duelo en casa contra los Warriors, viaje a Houston y a Miami y fin de curso en casa ante los Grizzlies. Antes del choque contra San Antonio, aventajaban en tres partidos a los Clippers, novenos del Oeste. Porque sí, en esta conferencia y en este año, ni el cuarto clasificado como eran los Thunder este jueves puede dejar de mirar las posiciones de fuera de playoffs. Así está la competición.

Malas sensaciones

Nos referíamos a ellas y se basaron principalmente contra los Spurs en un Carmelo Anthony flojo atrás, más de lo habitual, y ciertamente despistado, y apenas eficaz arriba para lo que acostumbra o acostumbraba. Melo se quedó en 9 puntos, aunque en esta ocasión hay que reconocerle su impoluto 3/3 en triples. El problema no estuvo tanto en el acierto arriba de Anthony como en el hecho de que amasó poquísima bola. Por momentos parecía como si no existiera. Sólo hizo seis lanzamientos de campo.


Tampoco desprendió buenas vibraciones Russell Westbrook, calamitosas decisiones en el último cuarto, con dos triples precipitados que no tocaron ni aro y alguna otra jugada que denotaba una posible falta de gasolina, de piernas. Para completar la maraña de cosas malas, Steven Adams estuvo muy fallón en la pintura.

Incluso así, en un partido muy físico y donde se jugó mucho sin balón, los Thunder estuvieron vivos siempre, incluso por delante en varios tramos del partido. Fue una acertada velada para Paul George, 27 puntos, 6 rebotes, 7 asistencias y 4 robos y, por momentos, de Raymond Felton, fino puntualmente en el triple para elevar a los suyos en el tercer cuarto.

Sí jugó Aldridge

Y vaya que lo agradecieron los Spurs. Su mejor hombre ahora mismo era duda por problemas en la rodilla, que quedaron constatados en su regreso al banquillo para un tiempo muerto, puesto que arrastraba una ligera cojera. Eran los minutos finales y por entonces los Spurs ya habían tomado el mando para no soltarlo jamás, lanzados por los triples de Patty Mills, de Ginobili y de David Bertans, que solo firmó uno, en el último cuarto, pero que valió para un pequeño parcial de 6-0 que resultaría determinante.

Después, el empuje de Oklahoma no se detuvo. George consiguió tres tiros libres para el 97-96. No obstante, LaMarcus Aldridge no había forzado la máquina para perder. Asumió toda la responsabilidad y con una preciosa jugada de ataque, bote en la pintura incluido, se quitó de encima a Adams para el 99-96. Acabó con 25 puntos, 11 rebotes, 2 asistencias y 2 tapones. Luego, los citados libres de Ginobili, y antes de Mills, un triple desesperado de George que hizo diana y un casi robo de Westbrook al propio Mills con cinco segundos por consumirse y 101-99 que habría dado otro giro a todo. Pero la posesión fue para los Spurs, un poco más cerca ya de superar esa pesadilla que amenazaba, y ciertamente amenaza, con dejarles sin playoffs después de dos décadas.


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