T-Wolves: cuarta derrota seguida


No sabemos cuánto tiempo podrán echarle los Minnesota Timberwolves su racha de derrotas a la baja de Karl-Anthony Towns. Quizás lo hagan hasta el mismo día de su regreso. El problema es que en este equipo lo que falla es algo más que la sola ausencia de su pívot referencia; en primer lugar, química, y en segundo, alternativas en el juego interior que le sustituyan y den la talla.

Tras ganar sus dos primeros encuentros de Liga, los Wolves han caído en los cuatro siguientes, este último a costa de unos Denver Nuggets donde sus dos estrellas de los pasados playoffs, Jamal Murray y Nikola Jokic, carburaron y bien. El partido estuvo disputado hasta mediados del tercer periodo, pero entonces la diferencia de calidad entre plantillas se hizo notar, y los de Colorado destrozaron a su rival en el cuarto definitivo por 41-25 para un resultado final de 124-109.

El Big Two de postemporada

Como decíamos, sendas exhibiciones: Murray terminó con 36 puntos en una serie de 13 de 20 en el tiro y varias visitas a la línea de personal. Jokic, por su parte, estuvo mágico, exprimiendo hasta la última gota la baja de Towns. El pívot firmó un +29 en pista, y añadió un nuevo triple-doble a su extensa columna ya de triples-dobles, con 19 puntos, 12 rebotes y otras 12 asistencias.

Facundo Campazzo, quien mueve pasiones en esta web desde su llegada este verano a la NBA, gozó de 21 minutos, y éste respondió a Mike Malone con 5 triples de 7 intentos, para marcharse a los 15 tantos, a los que añadió 3 robos y 2 asistencias.

Experimentos si premio

Ryan Saunders, en busca de soluciones, hizo una revolución en su alineación titular, sacando a Ricky Rubio (quien se quedó solo en 17 minutos) y dando la alternativa a Juancho Hernangómez y Ed Davis en el frontcourt. El experimento no cuajó, siendo con Ricky y Reid cuando mejor funcionó el equipo, a pesar de que Malik Beasley (25 puntos) y Jarret Culver (20) fuesen sus máximos anotadores, seguidos de D’Angelo Russell, con 18 puntos y 7 asistencias.

“No estoy contento, porque una derrota es una derrota. Pero estoy feliz por esos pocos momentos en los que veo el crecimiento del equipo y que poco a poco los chicos se van haciendo mejores”, dijo el técnico.

La defensa de Minnesota no para de hacer aguas en este despertar de temporada, y han permitido a sus rivales anotar 120 puntos o más por cuarto partido consecutivo; algo, la vulnerabilidad atrás, que lleva persiguiendo a ese equipo desde hace más de una década (incluso en la era Thibs), apenas atenuado con el leve lapso en que Jimmy Butler formó parte de la disciplina.

Pasado mañana repetimos duelo, y ambos equipos volverán a verse las caras, por lo que los Wolves tendrán oportunidad de corregir errores y los Nuggets de continuar su escalada hacia los puestos altos del Oeste.


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