Tracy McGrady aconseja a Carmelo Anthony que se retire

Qué desastre absoluto. Vaya dos últimas temporadas y media encadena . A la crisis y posterior ocaso en New York le siguió el experimento fallido de Oklahoma (era el gran señalado) y más tarde el aún caliente sinsabor de Houston, cerrado de golpe esta semana con el anuncio de la franquicia de que se deshará del jugador próximamente. Tres golpes en la boca del estómago en las últimas tres temporadas que hacen replantearse si Anthony (34 años) está para seguir siendo un miembro destacado de la NBA, como siempre hasta ahora en su carrera.

Un ilustre como de hecho aconseja a Carmelo que se ponga fin a su carrera cuanto antes para no dañar el legado conseguido hasta la fecha. El exjugador de Orlando o Houston sabe bien de lo que habla, pues él mismo colgó el hábito a los 34 años (misma edad que Melo) dado que sus prestaciones habían descendido y las lesiones habían cavado la tumba de sus explosivas dotes.

“Honestamente creo que Melo debería retirarse. De verdad lo creo. No me gusta que él pase por otra situación como ésta (la de Houston), y la gente empiece a menoscabar el legado de este jugador. De veras creo, porque las cosas no funcionaron en los últimos dos equipos (OKC y Houston), que tiene que pasar página y lo deje así. Ha tenido una carrera de hall of famer“, pudo comentar T-Mac en el programa The Jump que presenta Rachel Nichols.

No habrá salida inminente

Por el momento la situación de Carmelo es extraña, pues no cuenta (ni contará) en los pero tampoco será despedido de manera inminente. Según pudo informar el jueves Adrian Wojnarowski (ESPN), Houston dará tiempo a los agentes del jugador a que puedan buscar un destino satisfactorio y entonces buscarán el modo más viable para darle salida. Hasta el 15 de diciembre no podrían traspasarle en ningún caso (normas NBA por haberle firmado en verano como agente libre), a ningún equipo, por lo que si quieren deshacerse de Carmelo Anthony antes de esa fecha deberán hacerlo despidiéndole y, por ende, pagándole los 2,4 millones de dólares íntegros de su salario; punto al que los Rockets tampoco estarían demasiado contentos de llegar.

Mientras tanto, el jugador seguirá sin participar con el equipo en busca de un nuevo puerto en el que echar el amarre. “En verano intentamos dar un pelotazo con él, pero no ha funcionado. Él lo intentó lo mejor que pudo, simplemente no ha funcionado por algún motivo. Le agradezco su profesionalidad. Él estaba intentando hacer grandes sacrificios necesarios para el sistema y eso no era justo para él, un jugador de talla Hall of Fame pedirle un rol que no casaba con él. Nosotros lo hemos intentado, ambas partes lo hemos hecho, pero no ha funcionado. Así que tenemos que pasar página”, pudo alegar sobre el paso de Carmelo, Mike D’Antoni, entrenador de Houston Rockets.

Tumba en la defensa

Mucho se puede especular sobre lo que no marchó correctamente para que Houston decidiera cortar por lo sano con un jugador de la talla (más prestigio que rendimiento últimamente) de Carmelo tras solo diez partidos disputados (4-6 de récord con el alero en la cancha). Lo que está claro es que los Rockets se han curado en salud y han tirado por tierra su apuesta estival antes de que ésta pudiera comprometer la temporada.

El experimento de Anthony en Texas ha sido pobre, pero del mismo modo que el rendimiento de todos los jugadores del equipo en el inicio de temporada. Carmelo no fue necesariamente el (único) causante del tímido arranque de los Rockets. Melo no lanzó como hubiera debido (40,5 en tiros de campo y 32,8 en triples) y su escasa adaptación al sistema defensivo del equipo terminó por enterrarle. Según datos de NBA Stats, con Carmelo en la pista los Rockets encajaban 111 puntos por 100 posesiones. Y sin él, los resultados mejoraban hasta 103 puntos por 100 posesiones. Demasiada diferencia que le señalaba directamente a él. Y los Rockets decidieron decir basta.

El dichoso ‘catch and shot’

No solo no le entraron los tiros que intentaba ni se adaptó al concepto de recibir y lanzar (catch and shot) que tanto demandaba la presencia de James Harden y Chris Paul. De hecho, eso plantea otro debate, que es el de si Carmelo es capaz de adaptarse a un rol lejos del balón, sin ser poseedor del mismo en gran parte de las posesiones. Las muestras en OKC y Houston han fallado en las dos temporadas que menos tuvo el balón en las manos (siempre estuvo en usages superiores o muy cercanos al 30% y el pasado curso obtuvo un 22 y con los Rockets fue aún más bajo, 19). Cuanto menos influencia en la posesión, menos rendimiento para Carmelo. Y eso ha ocurrido contra la lógica, ya que un jugador de su calidad en ataque (y en el lanzamiento) debería de haberse adaptado perfectamente a un rol de tirar tras recepción. Pero no fue así. Y eso unido a su pobre aporte en defensa consumó el desastre.

De una manera u otra, el experimento de Carmelo en los Rockets ha llegado a su fin antes prácticamente de poder emitir un análisis de varios meses. Y un exjugador letrado como McGrady le aconseja que se retire antes de perjudicar su legado anterior. Pero lo más lógico sería que Carmelo Anthony busque una nueva oportunidad de recuperar (al menos en parte) el respeto perdido en los últimos dos años.