Zion e Ingram mantienen a NOLA en la pomada de los play-in


Partidazo de los que uno se alegra de que emitan un domingo por la tarde. Denver Nuggets y New Orleans Pelicans no son equipos tan distintos salvo porque los primeros llevan a los segundos un par de años o tres de ventaja. Pero hoy, gracias al deseo terco de ganar de estos últimos, las cosas se igualaron y disfrutamos de un partido competido y un final resuelto a los detalles.

Un sólo invitado extraño entre los protagonistas. Por Denver sobresalieron los de siempre: Nikola Jokic (triple-doble de 29(10/10/10), Jamal Murray (23 puntos, 7 asistencias) y Michael Porter Jr. (17 tantos, 9 rebotes). En NOLA, además de la tremenda actuación tanto de Zion Williamson como de Brandon Ingram, con 30 puntos cada uno, se sumó a la fiesta Nickeil Alexander Walker, quien amortizó la ausencia de Lonzo Ball y firmó una gran noche de 20 tantos y 2 tapones.

Rally final de estrellas

Si por un lado podríamos decir que los de Colorado merecieron llevarse el encuentro por acierto y talento, por otro responderíamos que los Pels fueron realmente justos ganadores gracias a que compensaron la falta de puntería con un derroche de energía que se tradujo en más rebotes, más entradas a canasta y muchos tiros libres provocados (20 más que su rival) que terminaron por marcar la diferencia.

Los últimos tres minutos de partido parecieron ser cincuenta, con el juego interrumpiéndose constantemente tanto por las faltas cometidas como por la aplicación exhaustiva del reglamento por el trío arbitral. Si a falta de un minuto estos parecían ‘robarle’ el triunfo a los Pelicans señalando una falta en ataque de Steven Adams más que rigurosa (y dejando sin efecto el triple inmediato de Ingram), en la jugada inmediatamente posterior permitían al propio Ingram lanzar hasta en tres ocasiones un segundo tiro libre crucial (fallando en las dos primeras veces, ¡chof! a la tercera y vencida), por invadir Jokic la botella antes de tiempo (algo que ocurre mucho pero rara vez se castiga).

En todo caso, fueron los clutch players quienes tomaron el control total del balón y las decisiones cuando el esférico quemaba, por el lado de Denver, Jokic (quién sino), metiendo varios tiros de media distancia con la dificultad de un pestañeo, y NOLA dando la réplica con un Ingram derrochando IQ (encontrando el pase cuando tocaba, y atacando el aro para forzar la falta en cuanto veía pasillo) y un Zion penetrando por la izquierda (su lado bueno) y concluyendo cada internada en canasta o un nuevo paseo por la línea.

Finalmente los de Van Gundy se pusieron cuatro arriba y Denver erró hasta dos triples consecutivos centrales y despejados, para permitir así a NOLA alcanzar las 18 victorias y no despegarse de una zona templada que no espera a nadie en la Conferencia Oeste (San Antonio es séptimo con 22 triunfos y Sacramento antepenúltimo con 17).

(Fotografía de portada de Michael Reaves/Getty Images)


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