El día en el que Jason Kidd casi muere atacado por una medusa

es toda una leyenda de la NBA, distinguida ya entre las personalidades más destacadas de siempre tras su ingreso en el Naishmith Basketball Hall of Fame, que tuvo lugar hace solo unos días. Con motivo de su investidura (que compartió con ilustres como Steve Nash, Mo Cheeks o Grant Hill) con los mejores, Kidd ha vuelto a poblar el universo informativo con historias de todo tipo que han visto la luz, algunas por primera vez. Como la que el propio base deslizó durante su discurso ritual.

“Sé que algunos pensáis que Jeff (Schwartz, su agente en su época como jugador) no es un buen agente, pero sí es un excelente nadador. Si no fuera por eso, yo no estaría aquí ahora mismo”, confesaba Kidd.

Alude Jason Kidd a un episodio transcurrido durante sus vacaciones de verano en el año 2004, en Cabo San Lucas (México). La historia completada —a raíz del comentario irónico de Kidd en su discurso— por el periodista Marc Stein (New York Times).

Kidd se encontraba, como decimos, de vacaciones mientras se recuperaba de unos problemas en su rodilla. Estaba entonces con su familia en un barco por la costa mexicana. De manera accidental, el entonces base de New Jersey Nets se cayó de la embarcación para dar con su cuerpo en el agua, donde le esperaba una carabela portuguesa, algo así como una medusa, para darle la bienvenida en aguas centroamericanas. “Pensaba que me daba un infarto. Cada vez que intentaba moverme, era como si me electrocutase. Ahora nos reímos de eso pero Jeff estaba muy afectado aquella noche. ‘Podías haber muerto’, me decía”.

Su agente, Schwartz, se introdujo en el agua y salvó a Jason Kidd, logró volver a situarle en el barco mientras el base casi no podía ni moverse.